miércoles, 20 de julio de 2016
viernes, 15 de julio de 2016
Zaqueo, un nuevo corazón.
Por Joel García Cobos.
En la
antiquísima ciudad de Jericó era la cede de la recaudación de impuestos, aquí vivía
Zaqueo, el principal recaudador, un hombre inmensamente rico que había basado
su prosperidad en el robo, en el engaño y la corrupción, por muchos años había
gozado de esa elevada posición económica
y social, no le importaba ser considerado
traidor a su nación, se le tenía como publicano y pecador, además la gente lo
ridiculizaba por ser muy bajito de estatura.
Pero Zaqueo conoció a Juan el Bautista, lo
escuchó hablar del arrepentimiento, el perdón de los pecados, y del inmenso
amor de Dios, tanto lo impresionó que lo siguió varias veces, él iba en su
confortable litera, rodeado de siervos y de su guardia
de soldados, en una ocasión uno de ellos le preguntó ante su poderosa
exhortación acerca de la justicia: __”Ustedes los soldados ¿Qué pueden hacer
para alcanzar salvación? Pues amenazan a la gente y la obligan a que les de
dinero. Sólo así le prometen dejarla en paz. ¡No lo vuelvan a hacer y quédense
satisfechos con su salario.”
Desde ese
encuentro, Zaque experimentó un profundo interés por el reino de Dios,
el Mesías, la justicia y la vida eterna. Se preguntaba constantemente si
alcanzaría salvación, comenzó a analizarse y llegó a sentirse sucio, decidió
obedecer el consejo del Profeta. Ahora Zaqueo
anhelaba ver a Jesús, platicarle la transformación de su corazón, un siervo fiel
lo sacó de sus pensamientos y le informó que al que habían ido a ver, acababa
de entrar por la puerta principal de la ciudad.
Zaqueo corrió a su encuentro, lo vio de
lejos, era una multitud, hacía poco que había resucitado a Lázaro y las muchedumbres
lo querían ver, las sinagogas estaban vacías y los sacerdotes lo querían matar.
En su corazón atesoraba las palabras dirigidos a los que sufren, pues él ya no
disfrutaba la riqueza, sufría el desprecio de sus conciudadanos. Escuchó que
Leví, otro recaudador de impuestos como
él, ahora era uno de sus seguidores y esto lo llenaba de esperanza, quería ver
su rostro, pero su baja estatura se lo impedía.
Estaba aún atónito Zaqueo, meditando en la
Fe, cuando Jesús se paró debajo de la rama y le dijo: __” Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que
pose yo en tu casa.” Bajó a toda prisa y gozoso lo llevó a su casa, la
gente los siguió y comenzó a murmurar porque comía con un pecador, el anfitrión
reconoció esta actitud hostil contra él, se puso de pie y dijo: __”He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy
a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo
cuadruplicado.”
Jesús
sabiendo la transformación de su corazón declaró: __”Hoy ha venido la salvación a esta
casa” con el milagro del hombre que recobró
la vista su fe creció y añadió:
__”Por cuanto él también es hijo de Abraham” y remarcó su obra mesiánica: __”Porque
el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.”
Todo aquel que le abre la puerta de su casa y
de su corazón es transformado por el Espíritu Santo. Además: __“Y toda su casa.”
Zaqueo llegó a tener amor genuino por su prójimo, sólo el arrepentimiento que de
un corazón reformado es aceptado”, todo ser convertido dejará practicas insanas, Jesús vio un corazón puro,
lavado por la sangre del calvario, su casa también alcanzó vida eterna al ver
su testimonio.
martes, 12 de julio de 2016
domingo, 10 de julio de 2016
Estados Unidos, el falso profeta.
Por Joel García Cobos.
En
1565 se inicia la colonización de Norteamérica con la fundación de la primera ciudad en el estado
de Florida, luego otra ciudad al este junto al Atlántico, y en 1620 llegan los puritanos y se establecen
en Plymouth.
El origen de los Estados Unidos recibió un fuerte impulso con las llamadas Trece
Colonias, formadas por emigrantes europeos que huían de la hambruna, las pestes
y sobre todo, la intolerancia religiosa. Estas fueron de norte a sur: Massachusetts; Nueva Hampshie; Connectitut; Nueva York; Pensilvania; Nueva
Jersey; Delaware; Maryland; Virginia;
Carolina del Norte; Carolina del Sur; y Georgia. Cada Colonia se organizó legal
y económicamente, dependían de Londres, pero tenían asambleas locales que “les
garantizaban su autonomía” y como la tierra era de quien la trabajara, se
desarrolló la agricultura con la protección de Dios, a quien le fueron fiel, en
un principio.
Según la enciclopedia Wikipedia, el
descontento vino por el aumento de dos impuestos, uno por los timbres que
debían llevar los documentos jurídicos y el otro, por el consumo del té; no
aguantaron nada, asaltaron un barco disfrazados de indios pieles rojas en el
puerto de Boston, en seguida se reunieron en el histórico Congreso de Filadelfia
y redactaron su Declaración de Derechos (1774).
Así sin
tanto rodeo y solo 2 años después, el 4 de julio de 1776 se celebra
oficialmente la Independencia de los Estados Unidos de Norteamérica. Durante 8
años, las Colonias lucharon contra Gran Bretaña para obtener su independencia. Claro,
recibieron prontamente ayuda del
gobierno francés, dinero y pertrechos, pues enemiga de Inglaterra le convenía
su deterioro. Ya después los ingleses le pasaron la factura apoyando la
Revolución Francesa.
Así a grandes rasgos sucedió, qué diferente a la historia de nuestra Independencia, aquí es una larguísima lista de abusos, abusados y abusivos, humillaciones, atracos, rebeliones, parece ser que a 200 años no aprendemos a decir ya basta.
La prosperidad de Estados Unidos viene del hecho que la nación se fundó bajo principios bíblicos, por ejemplo, se dejó sin dudas que acá no hay reyes ni individuos de sangre azul, todos los seres humanos somos iguales, libres de esclavitud, libres también de escoger el credo y forma de adorar. Desde su independencia y durante más de cien años fue un país progresista, que apoyó causas nobles.
Pero lamentablemente su imagen ha caído hasta los suelos, se corrompió, estudiando la historia descubrimos con dolor su doble moral, se entremete en los diferentes gobiernos, no solo de nuestro continente, para poner gobiernos títeres y llevarse las materias primas que les permita vivir con comodidad. Ha dejado a un lado actuar con justicia y rectitud. Ya nadie cree la destrucción de las torres gemelas por fuerzas externas, fue para restringir las garantías individuales e impulsar la globalización.
Solo hay que ver lo que pasa y analizar un poco, nuestro vecino del norte se desquebraja, quiere liderar un nuevo orden mundial, porque no contento con tener en quiebra sus finanzas capitalistas, tantas guerras lo tienen en números rojos, quiere promover otro experimento con otro modelo de gobierno, centralizado en un individuo y una reducida élite habituada a la sangre y a la maldad.
Estados Unidos es el Falso Profeta, la segunda bestia de Apocalipsis 13: 11: “Después vi otra bestia que subía de la tierra; y tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero, pero hablaba como dragón.”
Texto Publicado en: Kaniwá #61 Suplemento cultural del periódico La Opinión, Poza Rica de Hgo; Veracruz. México, del 2 de julio de 2016.
Estados Unidos, el falso profeta.
Por Joel García Cobos.
En
1565 se inicia la colonización de Norteamérica con la fundación de la primera ciudad en el estado
de Florida, luego otra ciudad al este junto al Atlántico, y en 1620 llegan los puritanos y se establecen
en Plymouth.
El origen de los Estados Unidos recibió un fuerte impulso con las llamadas Trece
Colonias, formadas por emigrantes europeos que huían de la hambruna, las pestes
y sobre todo, la intolerancia religiosa. Estas fueron de norte a sur: Massachusetts; Nueva Hampshie; Connectitut; Nueva York; Pensilvania; Nueva
Jersey; Delaware; Maryland; Virginia;
Carolina del Norte; Carolina del Sur; y Georgia. Cada Colonia se organizó legal
y económicamente, dependían de Londres, pero tenían asambleas locales que “les
garantizaban su autonomía” y como la tierra era de quien la trabajara, se
desarrolló la agricultura con la protección de Dios, a quien le fueron fiel, en
un principio.
Según la enciclopedia Wikipedia, el
descontento vino por el aumento de dos impuestos, uno por los timbres que
debían llevar los documentos jurídicos y el otro, por el consumo del té; no
aguantaron nada, asaltaron un barco disfrazados de indios pieles rojas en el
puerto de Boston, en seguida se reunieron en el histórico Congreso de Filadelfia
y redactaron su Declaración de Derechos (1774).
Así sin
tanto rodeo y solo 2 años después, el 4 de julio de 1776 se celebra
oficialmente la Independencia de los Estados Unidos de Norteamérica. Durante 8
años, las Colonias lucharon contra Gran Bretaña para obtener su independencia. Claro,
recibieron prontamente ayuda del
gobierno francés, dinero y pertrechos, pues enemiga de Inglaterra le convenía
su deterioro. Ya después los ingleses le pasaron la factura apoyando la
Revolución Francesa.
Así a grandes rasgos sucedió, qué diferente a la historia de
nuestra Independencia, aquí es una
larguísima lista de abusos, abusados y abusivos,
humillaciones, atracos, rebeliones, parece ser que a 200 años no aprendemos a
decir ya basta.
La prosperidad de Estados Unidos viene del hecho que la
nación se fundó bajo principios bíblicos, por ejemplo, se dejó sin dudas que
acá no hay reyes ni individuos de sangre azul, todos los seres humanos somos
iguales, libres de esclavitud, libres también de escoger el credo y forma de
adorar. Desde su independencia y durante más de cien años fue un país
progresista, que apoyó causas nobles.
Pero lamentablemente su imagen ha caído hasta los suelos, se
corrompió, estudiando la historia descubrimos con dolor su doble moral, se
entremete en los diferentes gobiernos, no solo de nuestro continente, para poner
gobiernos títeres y llevarse las materias primas que les permita vivir con
comodidad. Ha dejado a un lado actuar con justicia y rectitud. Ya nadie cree la
destrucción de las torres gemelas por fuerzas externas, fue para restringir las
garantías individuales e impulsar la globalización.
Solo hay que ver lo que pasa y analizar un poco, nuestro
vecino del norte se desquebraja, quiere liderar un nuevo orden mundial, porque
no contento con tener en quiebra sus finanzas capitalistas, tantas guerras lo
tienen en números rojos, quiere promover otro experimento con otro modelo de
gobierno, centralizado en un individuo y una reducida élite habituada a la
sangre y a la maldad.
Estados Unidos es el Falso Profeta, la segunda bestia de
Apocalipsis 13: 11: “Después vi otra bestia que subía de la tierra; y
tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero, pero hablaba como dragón.”
domingo, 3 de julio de 2016
La Golondrina
Por Joel García Cobos.
Entramos al verano, temporada encantadora
de calor, romance y vacaciones, muy pronto comenzarán las ceremonias de
graduación de los diferentes niveles, y en esas festividades de caminos
bifurcados, brillará con luz propia, ese hermoso himno a la nostalgia: La
golondrina.
¿Quién no
recuerda melancolía sus graduaciones? Al final del evento, entre lágrimas,
abrazos y promesas de nunca te olvidaré, el maestro de ceremonia se da vuelo arengando
en alta, apelando a los sentidos con recuerdos pesarosos y bocetando posibles rumbos,
y como fondo, a todo lo que da el volumen del aparato de sonido, la preciosa
melodía La Golondrina, interpretada en el mejor de los casos por el inolvidable
Pedro Infante, y desde que trompetas, violines y bajo dejan escuchar sus
vibrantes notas, saltan las lágrimas a raudales. Y más aún si el Mariachi está
en vivo, un nudo se forma en la garganta.
Durante varios años he buscado la
historia de esta melodía, sin mucho éxito, solo que la letra es del poeta español
exiliado en México Niceto de Zamacois (1820
– 1885) y la melodía del músico alvaradeño Narciso Serradel Sevilla (1843 –
1910), que unieron sus inspiradas lágrimas para hacernos bien llorar. Y hoy en otro intento encuentro más fuentes y
resumo las versiones.
Esta canción tiene 4 versiones con
sendos autores: La del poeta español ya citado es la cuarta y más difundida, base de la música; En Historia de Sinaloa de Hugo del
Grial se asegura una transcripción del doctor Miguel Galindo mientras que en
Historia de la Música Mexicana se le atribuye una adaptación al también poeta
español José Zorrilla. Cada quien le da su interpretación al español o al
francés, pues, se dice que el original fue escrito en árabe por el último rey
abencerraje (Granada) Aben Humeya (1545-1569) al huir vencido de su tierra. El
texto se encontró en el puerto de Marrakech, Marruecos, siglos después; cargado
de nostalgia cautivó el corazón a quien lo escuchaba fuera de su terruño amado.
Pero vayamos al autor de la música,
un veracruzano mundialmente conocido de vida singular: Narciso Serradell Sevilla. Según Wikipedia y varios
alvaradeños con los que he platicado, nació el 25 de enero de 1843 hijo del catalán del mismo nombre y de
la mexicana Rosario Sevilla. Ella quería que fuera clérigo, él se escapó 2
veces del monasterio, en 3 meses aprendió música y solfeo. Ante la inflexible
decisión materna, rompe con la familia y emigra a la ciudad de México, de día
estudiaba en la Escuela Nacional de Medicina, de noche tocaba en bailes y
armaba puros para sobrevivir.
En una tertulia, Serradell llevó una
revista con la traducción de Niceto de Zamacois y otros dicen era la de
Martínez de la Rosa, los asistentes cautivados abrieron emocionados un concurso,
en 24 horas debía tener una melodía digna a los sentimientos que evocaba y Narciso
ganó. Era el año 1862, meses después los Liberales convocaron jóvenes a la
milicia, Serradell se alistó y combatió aquel 5 de Mayo, contra la Intervención
Francesa, con tan mala suerte que es capturado y expatriado a Francia, en el
puerto de Veracruz fue despedido con su canción, ya en la cárcel los mexicanos
cantaban con el corazón en la mano añorando regresar a la patria.
En la prisión Clermont- Ferrand la sentencia fue revocada, pero
el espíritu aventurero de Narciso no desaprovecharía la oportunidad de
vagabundear, se quedó en París dando clases de solfeo, música y español, aprendiendo Medicina e Idiomas. En 1865 surge
en Tlalixcoyan Veracruz, donde ejerce sus 2 profesiones, fundando bandas y
siendo maestro de personas que amaban la música entre ellos Ricardo Barcelata,
padre del conocido compositor Lorenzo Barcelata, autor del hermoso vals María
Elena (Tuyo es mi corazón).
En 1869 se casa con la señorita Telésfora González, 20 años
después se va a vivir a la Ciudad de México, Narciso Serradell Sevilla, ejerciendo
la música, escribió infinidad de mazurcas,
danzones, danzas, polkas, canciones y en su última época, himnos patrióticos
escolares. Poseía una biblioteca valiosa, que
tuvo que vender para subsistir. Murió el 25 de octubre de 1910, en la ciudad de México, a la edad de 67
años; la Casa de Cultura de Alvarado, Veracruz lleva con honor y justicia su
nombre.
La Golondrina/ A donde irá veloz y fatigada/ la golondrina que
de aquí se va,/ Por si en el viento se hallara extraviada/ buscando abrigo y no
lo encontrará./ Junto a mi lecho le pondré su nido/ en donde pueda la estación
pasar./ También yo estoy en la región perdido,/ ¡Oh Cielo Santo! y sin poder
volar./ Dejé también mi patria idolatrada/ esa mansión que me miró nacer./ Mi
vida es hoy errante y angustiada/ y ya no puedo a mi mansión volver./ Ave
querida amada peregrina,/ mi corazón al tuyo acercaré./ Voy recordando tierna
golondrina,/ recordaré mi patria y lloraré.
Texto
Publicado en: Kaniwá #60 Suplemento cultural del periódico La Opinión, Poza
Rica de Hgo; Veracruz. México, del 26 de junio de 2016.
domingo, 26 de junio de 2016
Consejos de mi Padre.
Por Joel García Cobos.
1.- Reconoce que hay
un Dios, que todo lo bueno viene de Él,
te da fuerzas y sabiduría, así que
tómalo en cuenta en tus
decisiones y acciones.
2.- Sé puntual y
ordenado.
3.- No digas mentiras.
El mentiroso debe tener muy buena
memoria.
4.- Estudia una profesión y un oficio, que te gusten hacer toda la vida sin aburrirte.
5.- Fíjate bien al pasar las calles.
6.- No tomes ni fumes, es
tirar el dinero.
7.- No gastes más de lo que ganes. Es mejor una goterita que entre y no chorro que salga.
8.- No seas peleonero ni robes.
9.- Ten tu propia casa, constrúyela de acuerdo a tus
posibilidades.
10.- Procura siempre
el bienestar de tu mamá.
Texto
Publicado en: Kaniwá #59 Suplemento cultural del periódico La Opinión, Poza
Rica de Hgo; Veracruz. México, del 19 de junio de 2016.
Todos tenemos derecho a vivir.
Don Francisco nació
con el siglo pasado, en
Cosamaloapan de Carpio, Veracruz, estudió la
primaria en la Escuela Cantonal, su
maestro fue don Benito Fentanes. En su juventud, por
unos años, fue secretario
particular de un funcionario público de Orizaba, que el tiempo ha borrado
su nombre, se separaron, pues el gobierno lo envió a Europa en
misión especial durante la
Primera Guerra Mundial.
Llegó a ser
alto, delgado, moreno, de cabello ondulado, sus ojos muy claros como la miel, su mirada
profunda y tierna, como si amara a todo su entorno, a su esposa, a
sus 2 hijos. Vestía de mezclilla para el trabajo, casimir tropical
para salir, zapatos en dos tonos
y tenía una
colección de sombreros: Fieltro,
tardan, panameño, hippie, yucateco y sin faltar el jarocho. Sus oficios: Carpintero, albañil,
electricista, plomero, barrendero, curandero, no brujo, sino que conocía mucho de yerbas
medicinales. Le gustaba sembrar
árboles y barrer sus hojas, aspirar el
olor de la tierra húmeda.
Todo lo hacía
bien y a conciencia, si la calle tenía hoyos, los rellenaba y mantenía sin zacateras. Le gustaba leer los
periódicos, compraba 2 o 3 y analizar las noticias en cada uno de
ellos; contemplar las noches estrelladas,
encontrar las constelaciones; y las
matemáticas en especial. En una ocasión que trabajaba en un astillero,
desempeñando uno de sus oficios como lo
era el de barrer, el Ingeniero
Naval se quebraba la cabeza frente
a una montaña de
papeles, y exclamó: __”Pues no doy con el error”, él se acercó junto al
Ingeniero y después de analizarlos le señaló una operación con el dedo, al comprobar
medidas le dijo: __”Deje la escoba por
ahí, desde este momento usted es mi asistente.”
También era Práctico,
subía y bajaba los barcos al dique, trabajo de mucha responsabilidad, cuidaba todos los detalles
de las maniobras para que no salieran los
obreros lastimados. Cuando al ingeniero
le ofrecieron trabajo en
Brasil, le insistió que se fuera
con él, con todo y familia pero no quiso.
A donde iba,
transformaba el lugar. Otra etapa de su
vida fue en la hacienda La Cantica, era parte
de una enorme montaña y tenía un aserradero, los trabajadores inexpertos tumbaban los árboles sin madurar
desperdiciando mucha madera, don Francisco la aprovechaba para hacer carbón, era el combustible de esa época y se ganaba buen dinero. En la casa colorada como le
decían, se acomodaban todos los empleados
del aserradero con sus
familias, ha de
haber sido de unos 30 metros de frente
por 10 de fondo, sin divisiones y varias puertas y ventanas, en el patio tenía un pozo que según
la gente estaba embrujado, y le echaban
todo tipo de basura: Ramas, cartones,
latas, animales muertos.
Don Francisco
se propuso limpiarlo, todos los días
después de que salía del trabajo le sacaba
algo, poco a poco hasta que llegó al fondo, su esposa y su niño le
ayudaron a sacar latas de lodo, hasta que por fin quedó limpio y con un agua
cristalina y buena para consumir. Entonces
todos agarraban agua del pozo, su esposa le decía: __”Nadie te ayudó y
ahora todos tienen agua” él le decía que
no se fijara en eso, que entre más agua
le sacaran, más producía porque se
limpiaban los veneros.
Amaba a todos
los animales por igual, en la hacienda había una gran cantidad de fieras y víboras,
desde inofensivas hasta peligrosas, como: Coralillo, molendera, bejuquillo, cola de hueso, unas negras muy ponzoñosas, se
le atravesaban en su paso cuando iba a ver el horno del carbón, como iba al
frente de la hilera le decía a su familia, que no se moviera, cuando pasaba el
reptil les decía que ya
siguieran, cuando ellos temerosos le decían que por qué no las mataba,
invariablemente contestaba: Todos tenemos
derecho a vivir.
¡Feliz día del Padre!
miércoles, 22 de junio de 2016
domingo, 19 de junio de 2016
Padre, Señor y Dios.
Por Joel García Cobos.
La tarde aún era joven, los leprosos continuaban entre las peñas, refugiándose
del sol y de las miradas y lenguas viperinas de los transeúntes del lejano camino,
les tiraban piedras, decían malditos de Dios e inmundos, los compadecidos les
dejaban un poco de agua y unos mendrugos de pan tan duros como su escondite.
Se
escaparon del deprimente y angustiante
leprosorio, sus compatriotas judíos los consideraban castigados por Dios por sus
múltiples pecados. Uno aseguraba escuchar las palabras del Galileo, cuando se
detenía bajo el viejo sicomoro de la carretera.
__“Su
voz es dulce, suave, fresca, y las cosas que dice: __”Venid a mi todos los que
estáis cargados y cansados y yo os haré descansar… Venid y yo os daré
agua viva y no volveréis a tener sed jamás… Yo he venido para que tengan
vida y la tengan en abundancia...” Lo
quería convencer de que llegada la oportunidad fueran a ver a Jesús, estaba
seguro que los sanaría de su lepra.
__”Palabras,
palabras, como las que dicen los sacerdotes y fariseos.
__”Oh,
no su voz tiene autoridad y no está actuada. Yo lo he escuchado varias veces,
nadie habla como él, y los milagros que hace,
ha sanado a ciegos, paralíticos y endemoniados, aún las tormentas le
obedecen. Desde los días de los profetas Elías y Eliseo no
se ha visto nada igual.
Además, escuché algo, me da
vuelta en la cabeza…
__”¡Bah!
Fabulas, chismes.” __”Es que puede ser… el Mesías, lo dijo muy bajito, cubriéndose el rostro con su burdo manto.
__¿El Mesías? Entonces ¿Ya seremos libres del yugo romano? Preguntó con burla. __Pues eso es lo
extraño, no habla de
ejércitos, sino de
amor y perdón. __¡Ya cuéntame! Le increpó con curiosidad.
__Bueno,
fue a una sinagoga, le tocó la lectura, leyó en el royo de Isaías: __”El espíritu del Señor está sobre mí,
porque me ha consagrado; me ha enviado a dar buenas noticias a los pobres, a
aliviar a los afligidos, a anunciar libertad a los presos, libertad a los que
están en la cárcel.” Al terminar de leer añadió: __”¡Hoy se ha cumplido esta
escritura ante sus ojos!”
__”Pero, ese pasaje solo se aplica al Mesías. Dijo
entonces que ¿Él es el Mesías? __”Y
también ha dicho: __” De cierto os
digo: Antes que Abraham fuera, YO SOY. __”Pero
¿Cómo puede decir algo Así? Está diciendo que él es Dios... __”Sí, y si es Dios, es el Creador del universo, el Todopoderoso, el
Médico que necesito ¡Mira! ¡Una
multitud! ¡Vamos! ¡Puede ser él!
Salió
corriendo, a lo lejos escuchó “ni te recibirá” se fue acercando, la gente seguía
a un hombre joven, alto, de irrisoria barba, al advertirlo envuelto en
garraras, huía despavorida, unos le gritaban ¡Vete! ¡Maldito! Él solo veía a Jesús y se le fue acercando
cada vez más.
Ante
aquel descarnado ser, el frente de Jesús pronto quedó despejado, ni los
discípulos osaron acercarse para detenerlo, Jesús se quedó parado, viéndolo, a unos metros de él el infortunado se
arrodilló, al sollozar temblaba sin
control, en su pensamiento solo le
dijo bajando la vista a tierra: __”¡Padre, Señor y Dios! Todo el discurso preparado olvidó.
Jesús
se detuvo unos segundo, caminó hacia él, se inclinó un
poco y puso su mejilla junto a su
cabeza cubierta, se quedó paralizado el sentir su mejilla, se escucharon al instante
diversas expresiones: __”¡Este hombre está loco! ¡Dios Mío! Y pensó: __¡Cuánto
me ama! Y de lo más profundo de su corazón brotó: __”Si quieres, puedes limpiarme.”
__”¡Quiero! ¡Se limpio!
Al instante, sintió un poder que recorrió su cuerpo, sus músculos fueron vivificados, tocó su rostro, este fue
remplazado por sonrosada piel, al irse despojando de los harapos en forma de
vendas, su piel se fue viendo
sana y viril,
buscó los ojos de Jesús que lo veía con infinita ternura, y exclamó: ¡Gracias! ¡Padre! La gente atónita glorificó a Dios.
A María Enriqueta Camarillo.
![]() |
| La escritora y poetiza María Enriqueta Camarillo. |
Por Elisa Cobos Enríquez.
Conocí a María
Enriqueta a través de mi maestra de
Sexto grado, la profesora Rafaela Quirazco de Cruz, nos comentaba que María
Enriqueta era de Coatepec, un pintoresco pueblito cercano a la capital del
estado de Veracruz, y mi maestra Rafaela de Huatusco, llegó a Alvarado muy joven a dar clases en la Primaria Manuel M.
Oropeza. Ella nos platicaba que María
Enriqueta fue una gran poetisa y escritora, autora de nuestros libros de primaria, de niña me maravillaron sus
libros, constantemente los leía; y ahora que estoy anciana, la sigo recordando y
admirando por su gran aportación…
Sin conocerte personalmente
te amé, alimentaste mi imaginación, calmé
mi sed de saber en la fuente de tus
lindos libros. En mi adolescencia creí verte en tu niñez, en el balcón de la ventana de tu
casa, cerca del parque, asomada veías la lluvia,
y contenta gritabas y aplaudías,
que llueva y así no voy a la escuela. También pareciera haberte visto alegre,
avisándole a tu mamá que
pasaba el señor del burrito con leños calcinados.
Quise jugar
contigo, y me vi participando en tu
juego de Don Dominio del Canadá, entrabas a
la sala vestida con el frac de tu papá, imitando
la voz gruesa y ronca, pues según tú, así hablaba Don Dominio
del Canadá, qué sorpresa fue para
ti cuando descubriste que era un país.
En tus muchos
viajes, sentí acompañarte cuando paseabas
con tu esposo por la Quinta Avenida de Nueva York, viendo asombrada los altos
edificios; por el muelle de la vieja Habana; y
por la Gran Vía de Madrid, país donde viviste tantos años, disfrutando
de las letras, las fuentes y las flores.
Y cuando los años
se te acumularon, llena de fama y
rodeada de tus libros, regresaste a México, cómo disfruté tus logros, una de las mexicanas más famosas del
mundo; y lloré con tus afligidos versos con los que te despediste: __”Hoy tuve
un triste momento, me vino el
presentimiento de que me alejo de ti, he
aquí mi testamento de lo que te dejo
a ti…”
Y
me sentí tu heredera, de tus libros, de
esas hermosas y fragantes Rosas de la
Infancia, entre las cuales crecí.
viernes, 17 de junio de 2016
martes, 14 de junio de 2016
domingo, 12 de junio de 2016
No da el que tiene, sino el quiere.
Por Joel García Cobos.
Entre semana el hospital era todo
movimiento y bullicio, el estacionamiento
tenía vehículos y gente presurosa que
entraba y salía; Los ambulantes en la
ancha banqueta vendían presurosos sus productos; en los amplios corredores exteriores de la hermosa hacienda porfiriana,
los pacientes y familiares se apresuraban en los trámites. Las bancas,
siempre llenas de personas conversando, bostezando u observando todo lo que les
permitiera consumir el tiempo de espera.
En el
interior, era todo muy parecido, pero en silencio y enmarcado en pajizas
paredes con vistosos carteles alusivos a la salud; estaba densamente
iluminado por encubiertas lámparas que permanecían encendidas de día y de
noche.
Mientras, en
las habitaciones de 6 camas siempre ocupadas, los pacientes esperaban la
llegada de sus familiares, veían hacia las puertas de los pasillos esperando
ver rostros familiares. Estos daban a un enorme jardín interno siempre verde y
floreciente, pues era política que los pacientes fueran llevados a ese Edén como parte de su recuperación, y
ellos encantados se dejaban acariciar ahí del aire, el sol y los trinos de las aves
canoras que al sentirse a gusto en su hábitat, cantaban agradecidas todo el día
y sobre todo al amanecer.
Pero los
domingos era diferente, permeancia sin personal, solo un vigilante, las oficinas cerradas y apagadas, los pasillos desolados, solo el verde patio recibía los pacientes
que podían caminar.
En el exterior la quietud era más significativa, pues
estacionamiento y calles estaban desoladas, libre de carros, gente y vendedores. Los familiares de los enfermos salían a buscar
algo para comer, no encontraban ni fondas ni restaurantes abiertos.
Una anciana
madre cansada, asoleada y frustrada tras titánico recorrido, saludó al
portero y entró al edificio, en la desierta sala de espera una solitaria señora estaba sentada en la primera hilera de sillas, pareciera que la esperaba, al
pasar junto a ella le dijo sin detenerse y dirigiéndose al sanitario cercano:
__”Usted cree que en todo el derredor ¿No
venden nada para comer? ¡Ni una bendita
naranja! Bueno, con decirle, que no encontré ni una raspa ni una
paleta.” Después de unos minutos regresó con una botellita de plástico llena de
agua y sentándose a su lado le digo: __”La llené de la llave.”
__Sí, lo creo, y en los bebederos
no hay agua, le dijo la otra señora que vestía muy humilde.
__”¡Nada! ¡Y con el hambre que
tengo! Le reiteró con la botella cerrada en la mano y añadió con voz baja:
__”Ya ni galletas tengo.”
__”No se preocupe” y sacando de su
bolsa de plástico un diminuto tamal, no
más ancho que tres dedos y de unos 10 centímetros de largo, le quitó la hoja, lo
partió y dándole un pedazo le dijo con orgullo: __”¡Vamos a comer!”
__”Ay no señora, cómaselo usted.”
Le dijo muy apenada.
__”¿No lo quiere porque es de
frijol? Si usted no se lo come, yo tampoco.”
Viendo la sinceridad de la humilde
señora añadió: __¡Ah no! Si a mí me gustan mucho los frijoles, está bien y yo
le convido agua. Las mujeres con gusto
comieron su mitad y su agua.
Desde entonces se con toda
seguridad, que no da el que tiene, sino el que quiere.
Texto
Publicado en: Kaniwá #57 Suplemento cultural del periódico La Opinión, Poza
Rica de Hgo; Veracruz. México, del 5 de Junio de 2016.
viernes, 10 de junio de 2016
La dichosa tabla del 2.
Por Joel García Cobos.
__”Señora, va a ser necesario que ponga
a estudiar más tiempo en su casa a Joel, porque no adelanta en las tablas de multiplicar, todos ya se
aprendieron la del 2. Usted ayúdele o sus hermanitos”, dijo la maestra Tomasa
con su característico movimiento de cabeza.
Y desde esa
tarde, la mamá le dedicó un buen rato a que el niño aprendiera la tabla. __”A
ver Joel, siéntate derecho y vamos a memorizar la del 2, repite conmigo: 2X1=2,
2X2=4, 2X3=6, 2X4=8, 2X5=10…. Una y otra vez se escuchaba el monótono dueto y
siempre con la misma tonadilla alegre para facilitar el aprendizaje.
Después de
interminables repeticiones la señora le dijo: __”Joel, repite tú solo… no te
escucho, más alto, no, no te escucho nada, vamos a repetir de nuevo, pero
concéntrate en lo que estás repitiendo: 2X1=2, 2X2=4, 2X3=6, 2X4=8, 2X5=10…
Ahora tú solo, y de nuevo la vocecita como un murmullo. __”Pues no te escucho,
mejor te voy a preguntar: 2X1= 2; muy bien; 2X2= 4; muy bien; 2X3= 5; No, no, 2X3=6.
__”Ya tengo
que hacer otra cosa, le comentó la mamá después de un largo rato de intentos
fallidos, y le recomendó a su hijo Kin que la relevara. Fue lo mismo. Así
pasaron los días hasta que el papá se dio cuenta e intervino, hizo lo propio con
idéntico resultado, decepcionado le dijo: __”Pues ¡Quédate burro! No serías ni
el primero ni el último que se gane la vida cargando bultos.
El niño se
fue a buscar a su mamá, lo recibe pensativa, seria y con una pregunta: __”Joel
¿En verdad no te haz aprendido la tabla?” Le expuso: __”Sí, ya me la aprendí.
Pero ¿Creen que no me he dado cuenta que hay muchas tablas? A mí no me gustan
los números, y si les digo la del 2, luego me van a exigir que me aprenda la
del 3, luego la del 4, y así no sé cuántas más.
Texto
Publicado en: Kaniwá #56 Suplemento cultural del periódico La Opinión, Poza
Rica de Hgo; Veracruz. México, del 29 de Mayo de 2016.
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