domingo, 26 de junio de 2016

Consejos de mi Padre.

Por Joel García Cobos.

1.- Reconoce  que hay un Dios, que todo  lo bueno  viene de Él,  te da fuerzas  y sabiduría,  así que  tómalo en cuenta  en tus decisiones  y  acciones. 
2.- Sé puntual y  ordenado.
3.- No digas mentiras.  El mentiroso debe tener  muy buena memoria.
4.- Estudia una profesión y un oficio, que te gusten  hacer toda la vida  sin aburrirte.
5.- Fíjate bien al pasar las calles.
6.- No tomes ni fumes, es  tirar el dinero.  
7.- No gastes más de lo que ganes. Es mejor una  goterita que entre y no chorro  que salga.
8.- No seas peleonero ni robes.
9.- Ten tu propia casa, constrúyela de acuerdo a tus posibilidades. 

10.- Procura  siempre el bienestar  de  tu mamá.



Texto Publicado en: Kaniwá #59 Suplemento cultural del periódico La Opinión, Poza Rica de Hgo; Veracruz. México, del 19  de junio de 2016.



Todos tenemos derecho a vivir.

Por Elisa Cobos Enríquez.

Don Francisco nació con el siglo  pasado, en Cosamaloapan  de  Carpio, Veracruz, estudió  la  primaria  en la Escuela Cantonal, su maestro  fue don  Benito Fentanes.  En su juventud,  por  unos años, fue  secretario particular de un  funcionario  público de Orizaba, que el tiempo ha borrado su nombre,  se separaron, pues  el gobierno lo envió a  Europa en  misión  especial durante la Primera Guerra Mundial.


Llegó a ser alto, delgado, moreno, de cabello ondulado,  sus ojos muy claros como la miel, su  mirada  profunda y tierna, como  si  amara a todo su entorno, a su esposa,  a   sus  2 hijos. Vestía  de mezclilla para  el trabajo, casimir  tropical  para  salir, zapatos  en dos tonos  y  tenía  una  colección  de sombreros: Fieltro, tardan, panameño, hippie,  yucateco  y sin faltar el jarocho.  Sus oficios: Carpintero, albañil, electricista, plomero, barrendero, curandero, no brujo,  sino que conocía mucho de  yerbas  medicinales.  Le gustaba sembrar árboles   y barrer sus hojas, aspirar el olor de la tierra  húmeda.   

Todo lo hacía bien y a conciencia, si la calle tenía hoyos, los rellenaba  y mantenía sin zacateras. Le gustaba leer los periódicos, compraba  2 o 3  y analizar las noticias en cada uno de ellos;  contemplar las noches estrelladas,  encontrar las constelaciones; y las matemáticas en especial. En una ocasión que trabajaba en un astillero, desempeñando uno de sus  oficios como lo era el de barrer,  el  Ingeniero  Naval se quebraba  la cabeza  frente  a  una  montaña de  papeles, y exclamó: __”Pues no doy con el error”, él se acercó junto al Ingeniero y después de analizarlos le señaló una operación con el dedo, al comprobar medidas  le dijo: __”Deje la escoba por ahí, desde  este  momento usted es mi asistente.”

También era Práctico, subía y bajaba  los barcos al  dique, trabajo de mucha  responsabilidad,  cuidaba todos los  detalles  de  las  maniobras para  que  no  salieran los  obreros  lastimados. Cuando  al ingeniero  le  ofrecieron trabajo  en  Brasil, le insistió que se fuera  con él,  con todo y familia  pero no quiso. 
A donde iba, transformaba el  lugar. Otra etapa de su vida fue en la hacienda  La Cantica, era parte de una enorme montaña y tenía un aserradero, los trabajadores inexpertos  tumbaban los árboles sin madurar desperdiciando mucha madera, don Francisco la aprovechaba para hacer  carbón, era el  combustible de esa época y se  ganaba buen dinero. En la casa colorada  como le  decían, se  acomodaban todos  los empleados  del  aserradero  con sus  familias,   ha de  haber sido de unos 30  metros  de frente  por  10 de fondo,   sin divisiones  y varias puertas y  ventanas, en el patio tenía un pozo que según la gente estaba  embrujado, y le echaban todo tipo de  basura: Ramas, cartones, latas, animales muertos.
Don Francisco se propuso limpiarlo,  todos los días después de  que salía  del trabajo le  sacaba  algo, poco a poco hasta que llegó al fondo, su esposa y su niño le ayudaron a sacar latas de lodo, hasta que por fin quedó limpio y con un agua cristalina y buena para consumir. Entonces  todos agarraban agua del pozo, su esposa le decía: __”Nadie te ayudó y ahora todos tienen agua” él le decía  que no se fijara en eso, que  entre más agua le sacaran,  más producía porque se limpiaban los veneros.
Amaba a todos los animales por igual, en la hacienda había una gran cantidad de fieras y víboras, desde inofensivas hasta peligrosas, como: Coralillo, molendera, bejuquillo,  cola de hueso, unas negras muy ponzoñosas, se le atravesaban en su paso cuando iba a ver el horno del carbón, como iba al frente de la hilera le decía a su familia, que no se moviera, cuando pasaba  el  reptil  les decía que ya siguieran, cuando ellos temerosos le decían que por qué no las mataba, invariablemente contestaba:   Todos tenemos  derecho  a vivir.

¡Feliz día del Padre!





domingo, 19 de junio de 2016

Padre, Señor y Dios.

Por Joel García Cobos. 



La tarde aún era joven,  los leprosos continuaban entre las peñas, refugiándose del sol y de las miradas y lenguas viperinas de los transeúntes del lejano camino, les tiraban piedras, decían malditos de Dios e inmundos, los compadecidos les dejaban un poco de agua y unos mendrugos de pan tan duros como su escondite.

Se escaparon  del deprimente y angustiante leprosorio, sus compatriotas judíos los consideraban castigados por Dios por sus múltiples pecados.  Uno aseguraba  escuchar las palabras del Galileo, cuando se detenía bajo el viejo sicomoro de la carretera.

__“Su voz es dulce, suave, fresca, y las cosas que dice: __”Venid a mi todos los que estáis cargados y cansados y yo os haré descansar… Venid  y yo os daré  agua viva y no volveréis a tener sed jamás… Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia...”  Lo quería convencer de que llegada la oportunidad fueran a ver a Jesús, estaba seguro que los sanaría  de su lepra.

__”Palabras, palabras, como las que dicen los sacerdotes y fariseos.

__”Oh, no su voz tiene autoridad y no está actuada. Yo lo he escuchado varias veces, nadie habla como él, y los milagros que hace,  ha sanado a ciegos, paralíticos y endemoniados, aún las tormentas le obedecen. Desde los días de los profetas Elías y  Eliseo no  se ha  visto nada  igual.  Además,  escuché algo, me da vuelta en la cabeza…

__”¡Bah! Fabulas, chismes.” __”Es que puede ser… el Mesías, lo dijo muy bajito,  cubriéndose el rostro con su burdo  manto.  __¿El Mesías? Entonces ¿Ya seremos libres del yugo  romano? Preguntó con burla. __Pues eso es lo extraño,  no habla  de  ejércitos,  sino  de  amor  y perdón.  __¡Ya cuéntame!  Le increpó con curiosidad.

__Bueno, fue a  una sinagoga, le tocó la lectura,  leyó en el royo de Isaías: __”El espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado; me ha enviado a dar buenas noticias a los pobres, a aliviar a los afligidos, a anunciar libertad a los presos, libertad a los que están en la cárcel.” Al terminar de leer añadió: __”¡Hoy se ha cumplido esta escritura ante sus ojos!”

__”Pero, ese pasaje solo se aplica al Mesías. Dijo entonces que ¿Él es el Mesías?  __”Y también ha dicho: __” De cierto os digo: Antes que Abraham fuera, YO SOY. __”Pero ¿Cómo puede decir algo Así? Está diciendo que él es  Dios... __”Sí, y si es Dios, es  el Creador del universo, el Todopoderoso, el Médico  que necesito ¡Mira! ¡Una multitud! ¡Vamos! ¡Puede ser él!

Salió corriendo, a lo lejos escuchó “ni te recibirá” se fue acercando, la gente seguía a un hombre joven, alto, de irrisoria barba, al advertirlo envuelto en garraras, huía despavorida, unos le gritaban ¡Vete! ¡Maldito!  Él solo veía a Jesús y se le fue  acercando  cada vez  más.

Ante aquel descarnado ser, el frente de Jesús pronto quedó despejado, ni los discípulos osaron acercarse para detenerlo, Jesús se quedó parado, viéndolo,  a unos metros de él el infortunado se arrodilló, al sollozar temblaba sin  control, en su pensamiento solo  le dijo bajando la vista a tierra: __”¡Padre, Señor y Dios!  Todo el discurso preparado olvidó.

Jesús se detuvo unos segundo, caminó hacia él, se inclinó  un  poco  y puso su mejilla junto a su cabeza cubierta, se quedó paralizado el sentir su mejilla, se escucharon al instante diversas expresiones: __”¡Este hombre está loco! ¡Dios Mío! Y pensó: __¡Cuánto me ama!  Y de lo más  profundo de su corazón  brotó: __”Si quieres, puedes limpiarme.”

           __”¡Quiero! ¡Se limpio!  
     
           Al instante, sintió un poder que recorrió su cuerpo, sus  músculos fueron  vivificados, tocó su rostro, este fue remplazado por sonrosada piel, al irse despojando de los harapos en forma de vendas, su  piel se fue  viendo  sana  y  viril,  buscó los ojos de Jesús que lo veía con infinita ternura, y exclamó:  ¡Gracias! ¡Padre! La  gente atónita glorificó  a Dios.














A María Enriqueta Camarillo.

La escritora y poetiza María Enriqueta
Camarillo.
Por Elisa Cobos Enríquez.


Conocí a María Enriqueta a  través de mi maestra de Sexto grado, la profesora Rafaela Quirazco de Cruz, nos comentaba que María Enriqueta era de Coatepec, un pintoresco pueblito cercano a la capital del estado de Veracruz, y  mi  maestra Rafaela  de Huatusco, llegó a Alvarado muy joven  a dar clases en la Primaria Manuel M. Oropeza. Ella nos platicaba que María Enriqueta fue una gran poetisa y escritora, autora  de nuestros libros  de primaria, de niña me maravillaron sus libros, constantemente los leía;  y  ahora que estoy anciana, la sigo recordando y admirando por su gran aportación…

Sin conocerte personalmente te  amé, alimentaste mi imaginación, calmé mi sed  de saber en la fuente de tus lindos libros. En mi adolescencia  creí verte  en tu niñez, en el balcón de la ventana de tu casa, cerca del parque,  asomada veías la  lluvia,  y contenta  gritabas y aplaudías, que llueva y así no voy  a  la escuela. También pareciera haberte visto alegre, avisándole a  tu  mamá  que  pasaba el señor del  burrito con leños calcinados.

Quise jugar contigo, y me  vi participando en tu juego de Don Dominio del Canadá, entrabas a   la  sala  vestida con el frac de tu papá,  imitando  la voz gruesa  y  ronca, pues  según tú, así hablaba Don  Dominio  del  Canadá, qué sorpresa fue para ti cuando descubriste que era un país.

En tus muchos viajes, sentí acompañarte  cuando paseabas con tu esposo por  la Quinta Avenida de  Nueva York, viendo asombrada los altos edificios; por el muelle de la vieja Habana; y  por la Gran Vía de Madrid, país donde viviste tantos años, disfrutando de las letras, las fuentes y las flores.
Y cuando los años se  te acumularon, llena de fama y rodeada de tus libros, regresaste a México, cómo disfruté tus  logros, una de las mexicanas más famosas del mundo; y lloré con tus afligidos versos con los que te despediste: __”Hoy tuve un triste momento, me vino  el presentimiento de que me alejo de ti, he  aquí mi  testamento de lo que  te dejo  a ti…”
                                                                                                                                                                              Y me sentí tu heredera, de  tus libros, de esas  hermosas y fragantes Rosas de la Infancia, entre las cuales crecí.                                                                                                                                                           




domingo, 12 de junio de 2016

No da el que tiene, sino el quiere.

Por Joel García Cobos.



Entre semana el hospital era todo movimiento y bullicio,  el estacionamiento tenía  vehículos y gente presurosa que entraba y salía; Los ambulantes  en la ancha banqueta vendían presurosos sus productos; en los amplios corredores  exteriores de la hermosa hacienda porfiriana,   los pacientes y familiares  se apresuraban en los trámites. Las bancas, siempre llenas de personas conversando, bostezando u observando todo lo que les permitiera consumir el tiempo de espera.


En el interior, era todo muy parecido, pero en silencio y enmarcado  en pajizas  paredes con vistosos carteles alusivos a la salud; estaba densamente iluminado por encubiertas lámparas que permanecían encendidas de día y de noche.

Mientras, en las habitaciones de 6 camas siempre ocupadas, los pacientes esperaban la llegada de sus familiares, veían hacia las puertas de los pasillos esperando ver rostros familiares. Estos daban a un enorme jardín interno siempre verde y floreciente, pues era política que los pacientes fueran llevados  a ese Edén como parte de su recuperación, y ellos encantados se dejaban acariciar ahí  del aire, el sol y los trinos de las aves canoras que al sentirse a gusto en su hábitat, cantaban agradecidas todo el día y sobre todo al amanecer. 


Pero los domingos era diferente, permeancia sin personal, solo un vigilante, las oficinas  cerradas y apagadas, los pasillos desolados,  solo el verde patio   recibía  los pacientes  que podían caminar.

En el  exterior la quietud era más significativa, pues estacionamiento y calles estaban desoladas,  libre de carros, gente y vendedores.  Los familiares de los enfermos salían a buscar algo para comer, no encontraban ni fondas ni restaurantes  abiertos.

Una anciana madre cansada, asoleada y frustrada tras titánico recorrido,  saludó al  portero y entró al edificio, en la desierta sala de espera una  solitaria señora estaba sentada  en la primera hilera  de sillas, pareciera que la esperaba, al pasar junto a ella le dijo sin detenerse y dirigiéndose al sanitario cercano: __”Usted cree  que en todo el derredor ¿No venden nada para comer?  ¡Ni una bendita naranja! Bueno, con decirle, que no encontré ni una raspa  ni  una paleta.” Después de unos minutos regresó con una botellita de plástico llena de agua y sentándose a su lado le digo: __”La llené de la llave.”

__Sí, lo creo, y en los bebederos no hay agua, le dijo la otra señora que vestía muy humilde.
__”¡Nada! ¡Y con el hambre que tengo! Le reiteró con la botella cerrada en la mano y añadió con voz baja: __”Ya ni galletas tengo.”

__”No se preocupe” y sacando de su bolsa de plástico un diminuto tamal,  no más ancho que tres dedos y de unos 10 centímetros de largo, le quitó la hoja, lo partió y dándole un pedazo le dijo con orgullo: __”¡Vamos a comer!”

__”Ay no señora, cómaselo usted.” Le dijo muy apenada.

__”¿No lo quiere porque es de frijol? Si usted no se lo come, yo tampoco.”

Viendo la sinceridad de la humilde señora añadió: __¡Ah no! Si a mí me gustan mucho los frijoles, está bien y yo le convido agua.  Las mujeres con gusto comieron su mitad y su agua.

Desde entonces se con toda seguridad, que no da el que tiene, sino el que quiere. 



Texto Publicado en: Kaniwá #57 Suplemento cultural del periódico La Opinión, Poza Rica de Hgo; Veracruz. México, del 5  de Junio de 2016.







viernes, 10 de junio de 2016

La dichosa tabla del 2.

Por Joel García Cobos.



__”Señora, va a ser necesario que ponga a estudiar más tiempo en su casa a Joel, porque no adelanta en  las tablas de multiplicar, todos ya se aprendieron la del 2. Usted ayúdele o sus hermanitos”, dijo la maestra Tomasa con su característico movimiento de cabeza.


Y desde esa tarde, la mamá le dedicó un buen rato a que el niño aprendiera la tabla. __”A ver Joel, siéntate derecho y vamos a memorizar la del 2, repite conmigo: 2X1=2, 2X2=4, 2X3=6, 2X4=8, 2X5=10…. Una y otra vez se escuchaba el monótono dueto y siempre con la misma tonadilla alegre para facilitar el aprendizaje.



Después de interminables repeticiones la señora le dijo: __”Joel, repite tú solo… no te escucho, más alto, no, no te escucho nada, vamos a repetir de nuevo, pero concéntrate en lo que estás repitiendo: 2X1=2, 2X2=4, 2X3=6, 2X4=8, 2X5=10… Ahora tú solo, y de nuevo la vocecita como un murmullo. __”Pues no te escucho, mejor te voy a preguntar: 2X1= 2; muy bien; 2X2= 4; muy bien; 2X3= 5; No, no, 2X3=6.

 __”Ya tengo que hacer otra cosa, le comentó la mamá después de un largo rato de intentos fallidos, y le recomendó a su hijo Kin que la relevara. Fue lo mismo. Así pasaron los días hasta que el papá se dio cuenta e intervino, hizo lo propio con idéntico resultado, decepcionado le dijo: __”Pues ¡Quédate burro! No serías ni el primero ni el último que se gane la vida cargando bultos.


El niño se fue a buscar a su mamá, lo recibe pensativa, seria y con una pregunta: __”Joel ¿En verdad no te haz aprendido la tabla?” Le expuso: __”Sí, ya me la aprendí. Pero ¿Creen que no me he dado cuenta que hay muchas tablas? A mí no me gustan los números, y si les digo la del 2, luego me van a exigir que me aprenda la del 3, luego la del 4, y así no sé cuántas más.     


Texto Publicado en: Kaniwá #56 Suplemento cultural del periódico La Opinión, Poza Rica de Hgo; Veracruz. México, del 29  de Mayo de 2016.









                                                      

jueves, 26 de mayo de 2016

Volaron los Pajaritos.

Por Elisa Cobos Enríquez.


Desde el momento en que Florita decidió aprender a leer y a escribir la niña fue otra, llegaba temprano a la escuelita, obedecía y realizaba con gusto las tareas, ya no se peleaba con los chamacos ni se iba a tirar piedras al arroyo. 


Un día que  la joven  tuvo que salir un rato, dejó encargada a la niña, cuando regresó se  quedó  asombrada al ver a los niños hincados y en completo orden haciendo la tarea, al indagar Florita le contestó: __”Maestra, es que así nos apuramos y la hacemos mejor porque el  piso nos lastima las rodillas.”

La profesora les dijo que no era necesario actuar así,  que su decisión y palabra era suficiente para adelantar en disciplina y en cualquier propósito que se hicieran en la vida. Así pasaron los meses  y aprendieron todo  lo que la  maestra les enseñó.

            Un día la educadora le dijo a la niña que se quedara un momento, le hizo saber que su aprendizaje había terminado, que todo lo que ella le pudo enseñar, ya ellos lo sabían, sin dejarla terminar,  Florita  abrasó a su maestra y entre sollozos le preguntó:  __”¿Por qué no quiere que siga  yo  en su Escuelita?  Me porto bien,  ya obedezco  y ayudo en todo lo que me piden mis papás, no le digo groserías a nadie.

La joven la abrazó con ternura y le preguntó qué  le gustaría estudiar cuando fuera  grande, le contestó sin titubear: Maestra. __”Por eso debes ir  a una escuela oficial para que estudies la Primaria, 6 años, te den el certificado, luego sigas la Secundaria y la Normal.” (Antes para docente no se estudiaba la Preparatoria, era para otras carreras como  Medicina  y Leyes).

__”Así  que, Florita, te  vas  a  la  Primaria de Pemex.”  Ella angustiada le dijo que no podía ir, porque ya la habían expulsado. __”Pero la niña que expulsaron  era otra,  aquella niña ya no existe, ahora eres otra.” Ya calmada añadió con entusiasmo: __”Bueno, le diré a  mi papá que me inscriba.”
La joven platicó también con las madres y padres de los otros  niños, les explicó y les recomendó que ya los llevaran a la escuela y que los fueran a buscar a la salida, que cuidaran y se esforzaran en el desarrollo y educación de sus niños.


La escuelita se quedó vacía, la maestra respiró hondo y comentó: Se fueron los pajaritos, los ayudé a volar.


Texto Publicado en: Kaniwá #55 Suplemento cultural del periódico La Opinión, Poza Rica de Hgo; Veracruz. México, del 22  de Mayo de 2016.







Ana Herrera expone Seres Mágicos.

Ana Herrera. (F.  Ignacio Vázquez Luna).
Por Joel García Cobos.

Ana Herrera  presentó  su más  reciente exposición pictórica titulada Seres Mágicos, en el casino  Amiteep,  obra realizada en temple, encáustica y tinta; algunos de estos seres míticos tienen la singularidad de emerger de comales de barro que les dan otra dimensión.

Ana Herrera, nace en Poza Rica en 1983, ya es de las nuevas generaciones de artistas que reconocen en Casa de Cultura, el inicio de su instrucción artística y el epicentro  de almas afines que fomentaron  y compartieron su sed  de saber y de expresarse; recordó a algunos de los docentes de aquella época como Socorro Cardona, Guillermina Ortega, Ignacio Vázquez Luna y José Arturo Rabatté.

En una soleada  tarde, platicamos de Seres Mágicos, en ella quiere expresar su creatividad y a la vez, su yo interno,  la búsqueda de sus raíces culturales. Me participa que está por concluir su carrera de Ingeniería en Gestión, en el Tecnológico,  es muy apegada a la  familia, gusta platicar con su abuelito, fuente de sabiduría  e inspiración, y de otros ancianitos que relatan fascinantes historias de estos seres.  
     
Ana Herrera  en el CAI  de Papantla..
También ha sido alumna del  Centro de las Artes indígenas  (CAI) y Casa de las Pinturas Maninanin, en el Parque Temático Takilhsukut Tajín de Papantla, aquí aprendió a recolectar raíces,  tierra, minerales, y otros elementos naturales, y a mezclar con sustancias naturales que utiliza para  pigmentar su obra.

 Otra faceta de su creatividad son las instalaciones, por ello,  en  el año 2007,  toma  el curso  de Acercamiento a la Producción Visual,  en Casa de Cultura, y se declara  satisfecha al participar en instalaciones colectivas con materiales orgánicas en el Festival Cumbre Tajín en  el Parque Temático. Ya  para 2010 lleva su Exposición visual Makxtum Tiyat a la Galería Pablo O’Higgins y la Exposición Tiyat Nung Tierra Earth Smithsonian del  Festival Cumbre Tajín.

En su plática  aseguró que el Instituto Veracruzano de la Cultura (IVEC) incluyó varias de  sus obras en la exposición colectiva del primer Circuito Estatal de las Artes Visuales Veracruz, y   en el 2014,  El espíritu de la Tierra, a base de  tintas sobre papel, temple sobre barro  fue   acogida en el   Centro Cultural Atarazanas, del IVEC; en el  Centro Histórico de Veracruz. 

Muy bien por Ana Herrera y que siga adelante.    

Texto Publicado en: Kaniwá #55 Suplemento cultural del periódico La Opinión, Poza Rica de Hgo; Veracruz. México, del 22  de Mayo de 2016.





                                                 

lunes, 16 de mayo de 2016

Pita Amor, la décima musa. Versión corregida y aumentada para Internet.


Pita Amor.

Por Joel García Cobos.

Pita Amor pareciera un personaje de la cinematografía francesa, pero es real y muy mexicana. Fue una gran poeta y escritora, publicó en varias revistas y suplementos de diarios importantes. Su belleza fue otro elemento destacado en su  excéntrica vida sin ataduras; un personaje que desafió a su época y llenó páginas enteras de revistas y periódicos de los años 50´s. Así como su contemporánea Frida Kahlo es cada día más conocida, la figura de Pita Amor se abre paso en la bruma del tiempo y es importante rescatar su obra poética y su pensamiento, tenía un alto concepto de sí misma.
Una parodia de Pita  Amor de la tercera edad.









Su nombre completo fue Guadalupe Teresa Amor Schmidtlein, nace en la ciudad de México el 30 de mayo de 1918, en una familia aristocrática venida a menos, unos dicen que por la Revolución otros que  en los 40´s, sus padres fueron Emmanuel Amor Subervielle y Carolina Schmidtlein García Teruel, tenía sangre francesa, alemana y española; fue la menor de 7 hijos, niña mimada y caprichosa, rasgo que la acompañó toda su vida. Vivió en una fastuosa mansión. Fue tía de la escritora Elena Poniatowska a quien le prohibió usar al apellido Amor.

La escritora Elena Poniatowska

muy joven sobrina de Pita. 
Ya en la juventud, su excepcional belleza le permitió  incursionar con algo de éxito como actriz (2 películas) y modelo, fue captada prolíficamente por los más destacados fotógrafos y pintores como: Juan Soriano, Cordelia Urrutia  y Raúl Anguiano, el cuadro al desnudo de  Diego Rivera fue un escándalo más que cultivó la prensa.  Se habituó  al lujo, su exclusivo círculo de amistades estaba formado por intelectuales y artistas: María Félix; Juan Rulfo;  Diego y Frida;  Elena Garro; Alfonso Reyes; Salvador Novo; Ricardo Garibay; Juan José Arreola; Salvador Dalí; Pablo Picasso y Gabriela Mistral. De Octavio Paz, su sobrina Elena Poniatowska  asegura que no se llevaron bien,  que fueron rivales  en las letras.  Se vestía con extravagancia, mantones y velos; se asegura que gustaba  caminar de noche  por las calles céntricas de la capital desnuda, cubierta por un    abrigo de mink.   Su polémica vida la sitúa como  precursora de la liberación sexual femenina, no le interesaba lo que se dijera o escribiera de ella.  















Hay que leer sus sonetos para darnos cuenta que tenían inspiración y eran  perfectos, como Ese Cristo que transcribo a continuación, es doliente  y bello: Ese Cristo
Pita comienza a escribir poemas  a los 27..
Ese Cristo de tápalo encarnado,
de terciopelo  recamado de oro
me causa espanto, compasión, azoro
y lo llevo en mis ojos reflejado.

Ese Cristo en su cruz crucificado
me mira tenazmente y sin decoro
Él sabe  que al mirarlo siempre lloro
Y me pide por mí ser desclavado.

Yo miro su mirada legendaria
Su agonía tan larga y estatuaria
Y rechazo seguirlo contemplando.

Pues  su muerte me está crucificando
Y me huyo por las calles de cemento
Huyendo de ese Cristo tan violento.


Pero destacó más describiéndose a sí misma (caprichosa, soberbia) con su lenguaje directo y haciendo chuza en las conciencias de su tiempo,  fue aclama por los más insignes poetas,  Alfonso Reyes la apadrinó, en su presentación no se midió y en aquella memorable frase la piropeó con flores y hasta el florero: "(...) y nada de comparaciones odiosas, aquí se trata de un caso mitológico"elogio vasto, y a la vez breve y profundo como era el célebre regiomontano. Sus Letanías son un himno para las féminas  y  las declaman con teatralidad.

Pita inspiró a innumerables artistas, no de
 balde se le conoce como La Décima Musa.
Letanía de mis defectos  Guadalupe Amor

Soy vanidosa, déspota, blasfema,
Soberbia, altiva, ingrata, desdeñosa;
pero conservo aún la tez de rosa.
La lumbre del infierno a mí me quema.
Es de cristal cortado mi sistema.
Soy ególatra, fría, tumultuosa.
Me quiebro frágil como mariposa.
Yo misma he construido mi anatema.
Soy perversa, malvada, vengativa.
Es prestada mi sangre y fugitiva.
Mis pensamientos son muy taciturnos.
Mis sueños de pecado son nocturnos.
Soy histérica, loca desquiciada;
pero a la eternidad ya sentenciada.
Shakespeare me llamó genial /Lópe de Vega infinita /Calderón, bruja maldita /Y Fray Luis la episcopal; /Quevedo, grande inmortal /Y Góngora la contrita. / SorJuana, monja inaudita / y Bécquer la mayoral. / Rubén Darío, la hemorragia; / La hechicera de la magia. / Machado, la alucinante. / Villaurrutia, enajenante /García Lorca, la grandiosa. / ¡Y yo me llamé la Diosa!





Yo soy mi propia casa.
Pita impacta  con su primer libro de poemas:
Yo soy mi propia casa
I
Casa redonda tenía
de redonda soledad:

el aire que la invadía

era redonda armonía

de irrespirable ansiedad.

Las mañanas eran noches,
las noches desvanecidas,

las penas muy bien logradas,

las dichas muy mal vividas.

Y de ese ambiente redondo,
redondo por negativo,

mi corazón salió herido

y mi conciencia turbada.

                                                               Un recuerdo mantenido:

                                                               redonda, redonda nada.
                               
  II
Escaleras sin peldaños
mis penas son para mí,

cadenas de desengaños,

tributos que al mundo dí.

Tienen diferente forma
y diferente matiz,

pero unidas por los años,

mis penas, o mis engaños,

como sucesión de daños,

son escaleras en mí.

III
De mi esférica idea de las cosas,

parten mis inquietudes y mis males,

pues geométricamente, pienso iguales

lo grande y lo pequeño, porque siendo,

son de igual importancia; que existiendo,

sus tamaños no tienen proporciones,

pues no se miden por sus dimensiones
y sólo cuentan, porque son totales,
aunque esféricamente desiguales...

Tiene metáforas originales que describía su

peculiar interpretación de la vida, su soledad y 

su angustia.

Décimas a Dios.

Dios, invención admirable,
hecha de ansiedad human
y de esencia arcana,
que se vuelve impenetrable,
¿Por qué no eres tú palpable
para el soberbio que vio?
¿Por qué me dices que no
cuando te pido que vengas?
Dios mío, no te detengas,
¿o quieres que vaya yo?



Una de las tantas caricaturas que
le dedicó la prensa.


En lo personal, me gusta mucho esta  décima, es hermosa, sensible,  introspectiva, como las de Sor Juana Inés. Denota  un alma angustiada, y cómo no si le falta conocimiento de Dios, está mal informada de su amor, bondad y poder como los conceptos que tienen las personas adoradoras de imágenes mustias, recamadas  de seda y  oro; Dios no es una invención ni un objeto de  arte, es un ser real, vivo y personal, un Padre amoroso que se interesa por ti y te llena de gozo y paz,  no es violento sino violentado y calumniado; Pita  no alcanzó a darse cuenta que lo  necesitaba, se va por el áspero  cemento de la vía sin recocer que él es el Camino, la Verdad y la Vida.




María Félix le inspiró uno  de sus  versos más gustados:


 Ayer te vi rodeada

por la tarde,

Ibas como un cuchillo

 desafiando el aire…



“Casa redonda tenía de redonda soledad: el aire que la invadía era redonda armonía de irrespirable ansiedad.” fue su primer verso que surgió espontáneo y la encaminó a los 27 años. “Ayer te vi rodeada por la tarde, Ibas como un cuchillo desafiando el aire.” Es otro de los más citados. Entre sus obras están: Yo soy mi casa (1946); Puerta obstinada (1947); Círculo de angustia (1948); Polvo (1949); Décimas a Dios (1953); Otro libro de amor (1955); Sirviéndole a Dios, de hoguera (1958); Todos los siglos del mundo (1959); 48 Veces Pita (1983); Soy dueña del Universo (1984).





En otra parodia recorre el barrio antiguo de
Monterrey declamando sus poemas.
Cuando tenía 41 años la desgracia tocó a su puerta, tuvo un hijo y muere poco después de un año y meses, llenándola de pesar y de silencio, por una década se encierra y descuida su aspecto, en 1974 da un exitoso recital de poesía mexicana incluyendo su producción que la devuelve a la vida pública exitosa y palpitante.
Pita Amor muere sola a los 81   años de  edad.













Pita Amor, muere un 8 de mayo del 2000, tenía 81 años, pasó sola sus 2 últimos años, rodeada solo de recuerdos, víctima de una complicación respiratoria por neumonía. En estos 16 años se le han hecho varios merecidos homenajes, tal vez el mayor de ellos sea que cada día hay más información de ella en el internet, y no puede ser de otra forma, llenó el siglo pasado con su presencia.


En uno de sus últimos homenajes en vida..




En este, sus poemas la hacen recordar como: La décima musa; Huracán difícil de aguantar; Torrente de ingenio; Cascada de Arte; Conversación fascinante; Reina honoraria de la zona rosa y Abuelita de Batman como la cita un Tweets; Emperatriz de México; La niña enorme y viva para siempre; Señora de la tinta americana, titulo de un documental de la UNAN y de su sobrino Eduardo Sepúlveda Amor proyectado en 1915.



Léala y escúchela usted mismo por internet.