sábado, 29 de julio de 2017

El aprendiz.


“Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo” (Génesis 50:20).

El mundo ya los necesitaba. Luego de un largo paréntesis de doce años (producto de la Segunda Guerra Mundial), regresaron los Juegos Olímpicos. Ya ensombrecidos por la contienda militar, su última edición había sido en 1936, en Berlín, Alemania. Por eso, ese 29 de julio de 1948 fue un día histórico. En esa jornada se inauguraron en Londres los XIV Juegos Olímpicos. Participaron 4.104 atletas (3.714 hombres y 390 mujeres) de 59 países.

En estos Juegos ocurrió algo digno de destacar. Karoly Takacs, oriundo de Hungría, no había podido clasificar para representar a su país en Berlín 1936. Pero, como era un excelente tirador de pistola, siguió practicando.

No obstante, su sueño olímpico se hizo pedazos cuando, en medio de la guerra, perdió su mano derecha debido a la explosión de una granada. ¿Puedes creer esto? ¡La vida es muy injusta!

Lejos de desanimarse, Karoly Takacs empezó a entrenar tiro con su mano poco hábil, la izquierda. Tanto esfuerzo valió la pena: no solo clasificó para Londres 1948, sino además ganó la medalla de oro con una performance perfecta y récord mundial. Repetiría su hazaña en Helsinki 1952, y se convirtió así en el primer tirador en ganar la medalla de oro en dos juegos consecutivos.

A veces, la vida nos quita algo valioso; a veces, sentimos que lo perdemos todo. En ocasiones, parece que las chances se acaban y las posibilidades se reducen. Sin embargo, tal vez sea una oportunidad para crecer y obtener logros impensados. José se habrá sentido sumamente triste en el pozo. Su suerte no cambió porque fue vendido como esclavo y luego llevado injustamente a la cárcel. Pero desde allí se convirtió en el gobernador de Egipto.

Hoy puede ser un día histórico. Haz de las pérdidas experimentadas últimamente un trampolín para crecer. ¿Qué cosas tienes que aprender? ¿Qué cosas tienes que desaprender? ¿Estás “entrenando” con fe, paciencia y confianza en Dios, o aún estás quejándote por aquello que ya no está?

“Cristo ha prometido ser una ayuda presente en todo tiempo de necesidad; pero él no nos ha dicho que estaremos exentos de las pruebas. Por el contrario, nos ha informado claramente que tendremos tribulación. El ser probados y tener dificultades es una parte de nuestra disciplina moral. Aquí podemos aprender las lecciones más valiosas y tener la gracia más preciosa, si nos acercamos al Señor, y lo soportamos todo con su fortaleza” (Elena de White, Notas biográficas, p. 293). PA

Tomado de:
DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2017
UN DÍA HISTÓRICO
Pablo Ale – Marcos Blanco
Lecturas devocionales para Jóvenes 2017

miércoles, 26 de julio de 2017

El idioma universal.


‘Tenía entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras” (Génesis 77:7)

El 26 de julio de 1887 fue un día histórico. En Varsovia, Polonia, se publicó el libro en el que el doctor Lázaro Zamenhof hizo pública su propuesta de una lengua internacional, conocida con el nombre de esperanto.

Creado para servir como idioma auxiliar internacional, es decir, como segunda lengua de comunicación (después del idioma natal), el esperanto extrajo su vocabulario de muchos idiomas, como el latín, el italiano, el francés, el alemán y el inglés.

En la actualidad, se estima que este idioma cuenta con entre 100 mil y 2 millones de hablantes: no obstante, no ha alcanzado todavía las expectativas de su creador de convertirse en una segunda lengua universal hablada en masa.

En el mundo ideal de Dios, todas sus criaturas hablaban el mismo idioma. Si en Génesis 3 apareció el pecado; en Génesis 4, el asesinato; y en Génesis 6 al 8, el diluvio debido a la maldad de los hombres; en Génesis 11 aparece otro hecho que nos degrada como seres humanos; la imposibilidad de comunicarnos correctamente. Los incidentes ocurridos en la torre de Babel dan cuenta de ello. Surgida como un desafío a la promesa de Dios (que indicaba que no volvería a ocurrir un diluvio), los talentosos pero orgullosos hombres emprendieron una empresa ciclópea: una torre que llegara hasta el cielo. Pero Dios confundió sus lenguas, y la edificación se detuvo (Gén. 11:7-9).

Desde entonces, los problemas de comunicación entre nosotros se han incrementado notablemente. Los malentendidos, los chismes, las mentiras, los comentarios fuera de lugar, son parte de nuestra experiencia cotidiana. Vivimos en una Babel donde cada vez hay más medios de comunicación pero estamos más incomunicados.

Hoy puede ser un día histórico si aprendes a entablar sanas comunicaciones con Dios y con los demás. Sé sincero, habla claramente y satura tu lenguaje del amor divino. Si lo haces, estarás mejor preparado para el Reino de los cielos, donde nuevamente hablaremos un idioma, sin diferencias ni confusiones.

“El poder transformador de Dios descenderá a todos los que procuren la paz de Jesucristo […]. Él pone sus estatutos en sus mentes y los graba en sus corazones. Su conversación será impulsada por el Salvador que mora en el alma […]. Sus corazones anhelan a Dios. En su conversación, les encanta meditar en su misericordia y bondad, puesto que para ellos él es completamente amoroso. Aprenden el idioma del cielo, el país de su adopción” (Elena de White, Alza tus ojos, p. 295). PA

DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2017
UN DÍA HISTÓRICO
Pablo Ale – Marcos Blanco
Lecturas devocionales para Jóvenes 2017

viernes, 7 de julio de 2017

El amor nunca deja de ser.




Por: Joel García Cobos.

Cuando los presentaron él tenía 2 años y ella 20,  su tío le dijo: __”Ella es tu tía” y fue amor filial a primera vista, le dio la mano y la condujo a un rinconcito de la sala donde tenía su banquito,  la muchacha sonriendo obedeció, se sentía en el piso, al estar cara  a cara iniciaron un dialogo sin fin. En esa presentación de la prometida, se extrañaron que  el niño no fuera huraño con ella. La familia comentó esto más de 60 años.

En unos momentos, la charla entre ambos estaba centrada en el tema importantísimo de temporada, pues desde un principio ella tomaba muy en serio sus opiniones, le preguntó si con esa lluviecita  constante consideraba que llegaría Santa,  o los animalitos se quedarían atascados con tanto lodo, en su corto lenguaje le contestó: __”Sí viene” fue su enfática respuesta y agregó haciéndose entender con sus blancas manitas: __”¡Helicóptero!” __”¡Ah! Va a llegar  modernizado.” __”¡Sí!” Dijo con fuerza. __”¡Ah! Así sí, y ya verás que te va a traer muchos juguetitos bonitos, fue su alegre afirmación.

Los tíos se casaron, pasaron varios meses. Cuando los padres del niño comenzaron a construir su casa, abrieron zanjas para los cimientos corridos, el peligro era que  el menudito inquieto  cayera en ellas, entonces su papá lo tomaba de la mano y lo llevaba con la tía, felices pasaban las horas coloreando dibujos y platicando, al momento de comer le cocinaba sus antojitos. Y así volaron los años, al grado que  se hizo joven y ella madura, un día regresó del Tecnológico a mostrarle su título y el carro deportivo que su papá le regaló. En ese carro visitaron a la familia y se trasladaron a sucesos tristes, como el funeral de la abuelita.

Él se casó, a través de los años de matrimonio, a ambos les dio muchos  consejos en ese complicado camino, pasaron contentos las fiestas familiares, llegaron los hijos, crecieron, se fueron a estudiar,  ahora estos tenían sus propias ocupaciones. Ya  para entonces la tía era una persona de la tercera edad,  él se  jubiló y comenzó a  visitarla con más frecuencia, pasaban tiempo recordando las anécdotas familiares, veían películas y videos, claro, sazonadas con pláticas de dolencias, idas al médico, remedios caseros, intercambiaban también dietas, medicamentos, y demás sucesos de la ciudad. Pasaron juntos por el doloroso fallecimiento del tío.

Ya como viuda, veían los álbumes de fotos y leían, ella hasta se operó de una catarata para no perderse nada, le indicaba que le leyera a Pablo,  sobre todo la primera carta a los Corintios, el fragmento que más le gustaba y que le recordaba a su esposo era: __”Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve. El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser.”

A él, se le aceleraron los padecimientos, ingresó varias veces al hospital,  tan solo ver el esfuerzo que hacía para  caminar y visitarlo  le daba ánimo, se quedaban en silencio los dos, de vez en vez le contaba alguna brevísima anécdota.  Ya muy ancianita se fue a vivir a una población distante, cerca de su feliz pueblo, cuando se despidieron hubo un grande pesar entre ambos, le dijo: __”Tía, presiento que ya no te volveré a ver.” Ella tratando de ocultar una lágrima le aseguró con la voz más firme que pudo: __”Oh, no, yo te voy a llamar por teléfono todos los días, y nada más que nos establezcamos bien, se pasarán temporadas con nosotras.”

Pero ya no hubo tiempo, unas semanas después, en una fría mañana la ancianita despertó con la noticia de su fallecimiento, sintió un gran dolor y vacío, el segundo golpe antes de tres años, regresó a la ciudad y asistió a su funeral donde permaneció en silencio, con los ojos arrasados por las lágrimas. Tres semanas después, por la misma hora, se quedó dormida.

lunes, 26 de junio de 2017

Historias para no contar. (4)





Es triste, que por una acción equivocada cuelguen una etiqueta, no los culpo, solo viven por vivir, no conocen la alegría, el olvido ni el perdón. No aprecian que la vida es fascinación por los pequeños grandes detalles. Libre se presenta ante ti, cada día como un regalo y depende de ti decidir: Si es un húmedo, oscuro y solitario salón de usos múltiples o un infinito, sencillo e iluminado teatro al aire libre.






La silenciosa tarde, huérfana del sol llegó hasta mi ventana. Me contó historias sin memoria. La atendí como se escucha el viento en una solitaria playa. Me confió que el día se resistía a morir; De las nubes errantes sin un puerto seguro; De los oscurecidos arbustos que comenzaron a acostarse antes que brillaran las primeras estrellas; Y de un árbol frondoso a mitad de la penumbra galopante. Traté de darle esperanza, le aseguré que todo será nuevo. Aún sin entenderme le dije: _”Duérmete, mañana lo verás todo muy diferente.” Y la tarde su fue a dormir...








“Y viniste a refugiarte a mis palmares,

bajo el cielo de mi tierra tropical.”



_”¡Mira!” le dije: _”Ahí está Peregrina.”

Historias para no contar. (3)

Autor: Joel García Cobos.






Anhelo que llueva

Para que corras a refugiarte

Entre mis brazos.





¿Qué selecciono llevar

de mis 56 años? 

Mi sonriente ángel guardián 

Mis inolvidables recuerdos y un libro.








A cierta distancia,

Entre tristes y llorosas,

Compartían anécdotas

Y me decían: _"Dios te bendiga."


domingo, 25 de junio de 2017

Historias para no contar.

Por Joel García Cobos.

Más vale un embarque en que mil palabras, dice un viejo refrán, que viene a mi cabeza porque a mí me gusta poner palabras a las imágenes, ahora les presento algunos ejemplos, con estas fotos que tomé cuando nos venimos a vivir a Cancún, en el pasado mes de abril. Espero que le gusten estas Historias para no contar. Cancún, Quintana Roo, junio del 2017.


(Viajando al sureste.)





Llegamos a mitad de la nada



Junto a un algo.


Alguien quiso un café

En un local crema

Mientras, me entretuve platicando con el cielo.

Las nubes bostezaban de sol.


















Si la humanidad fuera como este cachorrito,

actuaría muy diferente.








Recuerdo que me decías:

_“Cómo me gustaría verlos,

a través de la cerradura de la puerta.”


















No quería ver hacia atrás

Y a mitad del camino

Me alcanzaron mis raíces sonrientes.


Historias para no contar.



Por Joel García Cobos.

Cancún, Quintana Roo, junio del 2017. Más vale un embarque en que mil palabras, dice un viejo refrán, que viene a mi cabeza porque a mí me gusta poner palabras a las imágenes, ahora les presento algunos ejemplos, con estas fotos que tomé cuando nos venimos a vivir a Cancún, en el pasado mes de abril. Espero que le gusten estas Historias para no contar.






















Estabas ahí parada.
Lozana  a mitad del horizonte.
Infiriendo historias cotidianas. 
Sonriendo dijiste  hasta luego.
A un lado del camino…



El cielo estaba lleno de ti,
de historias radiantes
similares a ti.
El horizonte apenas se insinuaba
sin alcanzarte.
Y entre los colores cambiantes
te observaba desde lejos
como un faro al mar.


Tú llenas mis sentidos.














La tarde es bella,
con ese azul profundo
y el coro de  luminosas nubes
cantando desde un pintoresco rincón.

Y más bella eres tú,
jugando a las escondidillas
entre las oscurecidas palmeras
de la olvidada campiña.

miércoles, 21 de junio de 2017

Kaniwá, unas palabras.

Kaniwá en el mes de marzo de 2017 ha dejado de salir. Fueron casi 2 años, desde el 10 de mayo de 2015, en que fue una delicia leerlo como participar en él escribiendo. Espero que muy pronto esté en circulación, agradezco a nuestros amables lectores, productores,  y compañeros de labor. Kaniwá en la cultura regional, independiente del Kaniwá presencial, seguirá en la web como un espacio en mi creación personal y como medio de difusión de la cultura regional de Poza Rica, Veracruz.


Atentamente:

Lcc. Joel García Cobos.

Can Cún, Quintana Roo, 21 de junio de 2017.

viernes, 31 de marzo de 2017

Nos quedan los recuerdos.

Por Joel García Cobos

El salón estaba lleno de familiares y amigos dolientes, cerca del féretro 2 mujeres se abrazaron y durante varios minutos permanecieron sollozantes. La esposa rompió el silencio y con un susurro apenas perceptible emitió: __”Se nos fue, se nos adelantó”.

La amiga de ambos, de muchos años, respiró hondo y con orgullo añadió: __”Sí, pero me queda la satisfacción de que tuvimos el suficiente tiempo como para portarnos mal”. Sin entender, la viuda amigablemente le dijo: __”No te entiendo.” Y así abrazadas le platicó:

__”Hace unos días lo fui a visitar al hospital, me comentó que estaba cansado de esa comida insípida e ingrávida, que ya no la soportaba y que ya se quería ir a su casa, le pregunté qué se le antojaba a lo que me contestó que una hamburguesa de milanesa; yo le aseguré: __”No te preocupes, en la noche regreso y te la traigo.”

Y así fue, a las 8 de la noche nadie estaba en la habitación, puntual y sonriente llegó con un bolso, tratando de que la charla sonara lo más normal posible, por si hubiera algún mirón. Le preguntó cómo estaba y regresándose a la entrada se asomó al pasillo. Al no ver a nadie cerró la puerta, le puso el seguro y descolgándose la bolsa del hombro sacó un bulto y desenvolviéndolo del papel aluminio se acercó con rapidez a la cama. El delicioso aroma enseguida inundó el recinto a penumbras, él levantó el dedo pulgar y se lo enseñó, luego se frotó las manos y se incorporó.

Cruzaron miradas de complicidad, ella le comentó que estaba recién hechecita, calientita. Contento, fue comiendo bocado a bocado el que le parecía un suculento manjar. Ella le daba tiempo de masticar, corría, se acercaba y miraba por el minúsculo vidrio de la puerta cerrada. No se decían nada, solo comía disfrutando aquella comida ajena al lugar. Se carcajeaba de lo graciosa que se veía corriendo a la puerta, yendo y viniendo, se ponía rojo de tanto reír. Por fin concluyó, se sobó el estómago con una mano y le dio las gracias y alabó su osadía.

Ella le contestó que con todo gusto lo hizo, que sabía lo que era estar en un hospital con sus rígidas normas, sobre todo las alimentarias. Fue y abrió la puerta, se paró viendo para ambos lados del pasillo. A lo lejos una enfermera se acercaba, se dio media vuelta y caminó hacia la cama, respirando hondo le dijo: __”Justo a tiempo.” En ese momento la enfermera desapareció en el claro de la puerta caminando por el pasillo, llevaba una charolita entre sus manos.

Cuando ambos comenzaron a platicar de otras cosas, el hijo del festejado entró, respirando profundamente y moviendo la cabeza para ambos lados, dijo con una voz profunda e inquisitoria, al tiempo que fruncía el ceño: __”Aquí huele a comida”. Ella, asintiendo con perspicacia: ¡A milanesa! Los tres rieron a carcajadas.

Las dos mujeres también sonrieron, se separaron, se dijeron entre sí, secándose las lágrimas: __”Sí, nos quedan los recuerdos, volver a vivir esos momentos, ya no habrá otros”.

  

lunes, 6 de marzo de 2017

Mucho por Decir y más por Hacer: Lic. Ma. Luisa Suárez Cordero.

Maestra Maria Luisa Suárez.
Por: Joel García Cobos.


En estos días en que se celebra el Día Internacional de la Mujer, entrevisto con mucho gusto a una profesionista valiosa de la Universidad Veracruzana, la Maestra María Luisa Suárez Cordero, poseedora de una gran preparación, fuerza de voluntad, dinamismo y positivismo.

Nacida en Poza Rica, es Contadora Pública y Auditor y Licenciada en Administración de Empresas, tiene una especialidad en Administración fiscal y la maestría en Gestión de la Calidad, todas cursadas en la Universidad Veracruzana; experiencia laboral en INMECAFE y en INEA en Xalapa, en ICA en el Distrito Federal, y aquí en Poza Rica en el Instituto Mexicano del Petróleo  y PEMEX como personal sindicalizado y personal de confianza en el área de Finanzas. Desde 1986 ingresa a su Alma Mater como Catedrática en la Facultad de Contaduría, y de nueve años a la fecha se desempeña como Coordinadora  Académica Regional del Sistema de Enseñanza Abierta de la misma U.V;  al frente de la Coordinación representa a la comunidad universitaria de los programas educativos de Contaduría y Derecho.


Comienzo preguntándole si le resultó difícil estudiar a la par ambas licenciaturas: __”No, porque son carreras afines, y cursar las mismas asignaturas desde dos perspectivas, de contador y de administrador, me permitió tener una mejor visión, sobre todo aprender desde dos diferentes posiciones, fue importante darse cuenta que hay diferentes caminos para llegar al mismo lugar o, en este caso, al mismo resultado. Para mí fue fácil, implicó un compromiso y una responsabilidad fuerte que asumí con dedicación y amor.”

Reconoció el gran esfuerzo que debió realizar para sostenerse ella misma parte de sus estudios, pues tuvo que dedicar mucho tiempo al comercio para poder tener recursos y no abandonar su preparación profesional.  Desde estudiante es exitosa, al hacer de la Administración su herramienta, pues sus padres no podían proveerle recursos suficientes.

De la participación de las mujeres estudiantes en las aula afirmó: __”Como parte del área administrativa he podido constatar que el número de mujeres supera a los hombres, y no solo en las aulas universitarias sino en todos los ámbitos las mujeres hemos avanzando, somos excelentes administradoras, dedicadas, comprometidas, responsables, participativas, colaborativas, empáticas, creativas, humanistas, y combinamos perfectamente nuestro papel de mujer, madre, ama de casa y esposa, con la de trabajadora y/o profesionista.  En la actualidad la mujer incursiona en diferentes campos que antes sólo fueron diseñados y planeados para los hombres, colocándonos en igualdad de condiciones.”

Sobre sus logros profesionales en un país tradicionalmente machista se declaró agraciada: __”Me considero una mujer sumamente afortunada y bendecida por Dios, porque los puestos que he ocupado y las actividades o encomiendas que me han conferido, las he obtenido a base de tesón y esfuerzo y, por supuesto, demostrando mi capacidad;  considero que mi preparación profesional fue excelente, pero entiendo también que es necesario continuar con esta actualización.”

Explicó con entusiasmo que la globalización obliga a una preparación continua  y en esta época de crisis aún más.  En el terreno académico en breve iniciará un doctorado y desea convertirse en Investigadora de la U. V;  en el ámbito profesional tiene un proyecto para establecer una Consultoría en Gestión de la Calidad; por lo que hace al  terreno personal, reconoció su anhelo de convivir aún más con su familia, que al final de cuentas es la gran sacrificada por desarrollarse como profesionistas y trabajadoras.

Fue muy positiva al vislumbrar mejores tiempos para nuestra castigada ciudad: __”Está muy crítica la situación en todos los ámbitos, pero considero que Poza Rica está llena de hombres y sobre todo mujeres talentosas que pueden hacer mucho por Poza Rica. Si fuimos una ciudad que despuntó por la industria petrolera y hoy ha ido decayendo, podemos visualizar a nuestra hermosa y querida ciudad con muchas otras riquezas, es importante rescatar que Poza Rica tiene una ubicación geográfica envidiable, y  que las ciudades que se encuentran a sus alrededores poseen riquezas naturales que podemos administrar, podemos enfocarnos al turismo y todo aquello que detone la economía de nuestra región: la zona arqueológica del Tajín, las playas que están a un paso de nosotros, su gastronomía, sus tradiciones culturales, el comercio alimentario, el deporte y el arte;  a través de inversiones impulsar la creación de empresas que generen empleos y den un desahogo a la economía familiar tan lacerada.”  

Concluyó exponiendo: __”La U.V; y otras instituciones de educación superior, tienen jóvenes sumamente talentosos que tienen proyectos innovadores, pero les falta el impulso económico. Hay mucho que decir y más por hacer, rescatar y sumar esfuerzos es sumamente importante; impulsar el deporte y la cultura son detonantes válidos para salvar a nuestros niños y jóvenes de situaciones peligrosas.  Los que aquí nacimos y amamos nuestra ciudad, nos duele verla como se consume, así que debemos sumarnos para que sea nuevamente un foco importante de nuestro país, si es cierto que ya no será la Capital Petrolera, sí podemos destacar en comercio y turismo, uniendo nuestros esfuerzos con las ciudades circunvecinas.”

viernes, 3 de marzo de 2017

¿Tú también pediste carbón?

Por Joel García Cobos.


Tal vez pensarás que la siguiente narración es un cuento, pero no, fue real, me lo contó un maestro rural que llegó a Tonalá, Chiapas a hacerse cargo de la escuelita local.

La ancianita vivía sola, en su casita de adobe y teja, rodeada de muebles y objetos ancestrales que tenían la edad de sus cotidianos recuerdos, sus familiares vivían cerca, pendientes a sus necesidades, pero independiente como fue siempre, disfrutaba de su soledad.

En la estancia se reconocían  un ropero, una  mesa, una silla, una mecedora, varias cajas grandes de madera y una cama de latón,  a mitad de pared, una puerta abierta de madera, y muy cercano un techado  que cubría un derruido fogón de carbón, donde la viejita cocinaba su exigua comida.

Tenía por compañeros de vida, un gato ciego, que de tan viejo, ya no salía de casa, pues la última vez que salió por poco lo matan unos briosos perros. También vivía con ella un desplumado loro, con los años había aprendido de su ama sus cariñosas palabras y frases, alegrándole la existencia.

Hasta la casa pintoresca de tan singular familia, llegaba un vendedor de carbón, no menos ancestral  que los 3 personajes  mencionados, y que el jumento  que jalaba su destartalada carreta; sus ruidos peculiares repercutían por la adoquinada vía. El noble burriquito se detenía tan solo  en las viviendas que le dictaba el mandato de la costumbre.

__ ¡Maalee! Gritaba el carbonero mientras se apeaba ante la medio destruida o medio construida barda que lindaba al frente. A ciencia cierta nadie sabía en el pueblo el origen de ese conocido pregón que lo decía desde siempre, unos aseguraban que derivaba de Malena, una novia de su juventud, otros opinaban que era una forma  de Madre, pues la mayoría de sus clientes eran mujeres; otros no le pensaban tanto y decían que era solo una expresión, un grito para llamar la atención.

Sea como fuera: __ ¡Yuuujú! Era la respuesta cariñosa de la viejita que generalmente salía a platicar unos instantes con su amigo, cuando no salía por alguna causa le gritaba: __¡Échalo! Y él sacando energías, tiraba el ennegrecido y diminuto saco lo suficientemente fuerte para que pasara por encima de la separación y cayera dentro del corredor.

Una mañana que la anciana salió por ahí, seguramente a visitar una vecina enferma, se escuchó la carreta acercarse y el consabido: __ ¡Maalee!, contestado por: __ ¡Yuuujú!, y segundos después: __¡Échalo!, el anciano tiró el bulto y lo vio caer con satisfacción en el lugar de siempre. Horas después, cuando la anciana regresó, vio el bulto y entró a su cuarto que apenas estaba cerrado con la puerta de madera medio emparejada, quitándose el reboso de la cabeza y hombros comenzó a hablarles con cariño a sus dos amigos: __ ¡Minino! ¡Perico! ¡Sin vergüenzas! ¿Dónde están?

Por respuesta, en el silencio de la habitación escuchó un aleteo debajo de la cama, observó que el gato se deslizó con rapidez debajo de ese mueble, y el perico le dijo: __ “¿Tú también pediste carbón?”







lunes, 13 de febrero de 2017

Nos veremos junto al río.


Por Joel García Cobos.

El dolor de separarse de un padre, de una madre, es profundo, cala hasta el alma, como si estuvieras desnudo en medio de un cruel invierno, tiemblas, te rechinan los dientes, no sabes de dónde te llega ese aire gélido, que te envuelve, los recuerdos vienen en una niebla lenta: el último día juntos,  las últimas palabras, las últimas caricias, la última foto, el último regalo, todo lo viviste sin saber que era lo último, y esos recuerdos se vuelven un gran regalo para el alma, porque en vida les demostraste todo tu amor y nada dejaste para cuando ya no ven, ya no saben nada, simplemente duermen.

Mi madre se separó recientemente de mi dos veces, la primera, se fue a vivir al puerto de Veracruz el pasado mes de diciembre, cuando nos despedimos le dije con entusiasmo tratando de ocultar mi pesar: __”Mamita, Dios te acompañe y ayude a renovar tu anecdotario, para que sigas escribiendo en Kaniwá de sucesos recientes, ya vez que a Luis y a varios, nos  gustan mucho tus narraciones.” Contenta me contestó: __”Claro que sí, puedes estar seguro.”

Al principio, no comprendí por qué se quiso ir, pero respeté su decisión, tal vez porque somos muy parecidos y nos gusta la aventura, conocer personas, lugares, observar las hojas de los almendros, el hielo que se forma sobre los pastos secos y en primavera verlos reverdecer y florecer. Yo me daba ánimo, la podría ir a ver en cualquier rato, pero en el fondo me preocupaba que su edad y sus enfermedades podrían jugarnos un mal momento, como sucedió: Se quedó dormidita, y regresó con una gran paz en su rostro.

Mi madre fue increíble: amiga, maestra, guía, agente de viajes; mi hermana Ali me dijo muchas veces: __”Aunque físicamente eres muy parecido a papá, por dentro eres igualito a nuestra madre, y nos reíamos. Sí, nos gustaba leer, escribir, la historia, la geografía, la literatura, platicar, cantar, orar, comentar la Biblia, cultivar plantas, ver documentales de historia, de lugares y personajes, las películas sin violencia; no nos gustaba las matemáticas, el orden ni la disciplina, aunque en éstas 2 ya he adelantado un poco en los 16 años últimos que no vivíamos juntos.

Era amorosa, amaba a la familia, se dedicaba a mi papá y a nosotros sus hijos, tolerante, nos daba de comer muy rico y suficiente, estábamos juntos; luego fue mi primera amiga, platicábamos de todo, incluso varias veces rompimos nuestro marca de horas platicando, hasta 17, con pausas muy pequeñas, no dejábamos títere con cabeza, mi padre se echaba sus siestas y al despertar nos decía: __”¿Y ustedes? ¡Platicando!” Mis hermanos se unían al maratón, pero uno a uno se iba saliendo.
Como maestra fue increíble, asegura que aprendió a leer en el Dictamen y en Selecciones, me contaba lo que había leído en alguna parte, libro, revista, periódico, folleto, como tenía una mente asombrosa todo se le quedaba, anécdotas desde que tenía 4 años, de cine, artistas, arquitectura, costumbres, personajes, de su Alvarado que tanto recordaba, los nombres de sus vecinos, sus compañeras de escuela y de sus maestras; yo incrédulo  le echaba un ojo a la Internet y me dejaba los ojos bien cuadrados; a Poza Rica le tenía gran amor, donde vivió por 62 años, como municipio lo vio en pañales,  crecer y desarrollarse.

La etapa de cuando me enfermé fue muy difícil para ambos, justo antes de irme a estudiar Periodismo a Monterrey; me visitó varias veces, la llevaba orgulloso a esos enormes centros comerciales; y más traumatizante fue regresar a Poza Rica flaco, cansado, ojeroso y sin ilusiones, como dice una deprimente canción, ocupando una silla de ruedas,  con solo tenía 22 años, destrozados mis sueños de trabajar en el periodismo cultural, llevarla a vivir a Europa y de ahí andar por todo el mundo, solo por una enfermedad invalidante, crónica, progresiva y degenerativa.

Entonces, pasó a ser con dignidad mi doctora, enfermera, psicóloga, terapeuta, pastora, confidente, consumí sus últimos años de madurez y los primeros de su ancianidad, sacándome del abatimiento en que caí y buscando de norte a sur la salud tan anhelada, con su paciencia y ternura me regresó al amor de Cristo y comenzamos otra etapa aún más feliz y satisfactoria, porque estar del lado de Cristo es lo mejor que te puede suceder. Doy gracias a Dios que usó esta enfermedad para rescatarme del fango, del diazepam, lexotan y similares. 

Han pasado 34 años de que no camino, toda esa vida junto a mi madre fue maravillosa, disfruté a mis padres en su ancianidad, reímos, cantamos, platicamos,  precisamente este primero de febrero, mi padre cumplió 3 años en que bajó al descanso, ambos aceptaron desde hace muchos años a Jesucristo como su único y suficiente salvador,  vivimos contentos en sus caminos.


Ahora que sufro por sus separaciones, Cristo está a mi lado, deja correr mis lágrimas y las cambia con un abrazo cálido,  lleno de consuelo y esperanza, me refugio otra vez en mi Salvador, que me recuerda con voz firme: __”Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá.” Juan 11: 25. Yo lo creo, y recuerdo otra promesa: El Señor descenderá del cielo, y mis viejitos resucitarán primero, luego nosotros los que vivimos, ascenderemos juntamente con ellos a las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor, y por fin acudiré a la cita con ellos: nos veremos junto al río. Amén.

miércoles, 8 de febrero de 2017

Adiós a Elisa Cobos, colaboradora de Kaniwá.

Doña Elisa Cobos, junto a su esposo
Holofernes García, ambos ya finados.
Por Luis Navarro Arteaga.


Dueña de un don natural para contar historias cotidianas, en menos de un año la señora Elisa Cobos Enríquez se convirtió en una de las colaboradoras consentidas de Kaniwá. Su hijo Joel García Cobos que lleva más de 25 años colaborando con La Opinión, desde aquella época en que el suplemento se llamaba dominical y luego Versatile, la animó para que plasmara por escrito todas aquellas narraciones que contaba en las tertulias familiares. 

Así en marzo de 2016 comenzó a publicar en estas páginas, y de inmediato comenzó a recibir positivos comentarios de sus textos. Desafortunadamente el pasado 23 de enero de este 2017, a las 5 de la mañana, falleció en el puerto de Veracruz, a donde se fue a vivir el 5 de diciembre de 2016 a renovar su anecdotario. “Se quedó dormidita por problemas respiratorios y cardiacos”, recuerda su hijo Joel.

Elisa Cobos Enríquez nació el 18 de abril de 1934 en Loma Bonita, Oaxaca,  donde su padre Francisco Cobos Reyes, originario de Cosamaloapan, Veracruz fue a trabajar en el cultivo de la piña. Su madre Dolores Enríquez y Enríquez, era oriunda del puerto de Veracruz, pero con familia de Alvarado.

Sus padres eran amantes de la naturaleza y llevaron durante 8 años a Elisa de pueblo en pueblo y de comunidad en comunidad, pues su papá sabía muchos oficios y era muy generoso y desinteresado. A donde iba era bien recibido, cambiaba el panorama con sus oficios, recuerdan los hijos de Elisa.

Sus papás le enseñaron las primeras letras, a observar las estrellas y el amor a los animales y al contorno ecológico. A los 8 años decidieron que la niña debía ir a la escuela y decidieron establecerse en Alvarado, tierra de sus antepasados maternos, y muy cercano del pueblo de su padre, a donde iban frecuentemente por lancha, sobre el río Papaloapan.

En Alvarado fue primero a la escuela Leona Vicario y luego a la Manuel M. Oropeza. A la niña le gustaba leer, escribir y hacer composiciones. Cuando la adolescente terminó la primaria, a los 15 años, la familia se fue de vuelta al sur para establecerse por diversos periodos en varias comunidades y pueblos como Minatitlán, Coatzacoalcos, Las Choapas.

Elisa llegó a Poza Rica en 1954, vino a vivir con una tía que andaba por acá. Aquí se casó el 22 de noviembre  con el señor Holofernes García Casanova, originario de Tampico Alto, Veracruz, El esposo de Elisa tenía su propia historia de migrante. Vivió en Tampico, Tamaulipas, desde la adolescencia donde aprendió carpintería y trabajó de cartero, pero ya en Poza Rica entró a trabajar como obrero en el Departamento de Ingenieros Civiles y luego en Geofísica y Cementación de pozos, había quedado viudo con un hijo pequeño (Carlos).

El nuevo matrimonio establecieron su hogar, ella tenía 20 años y él 38, pronto se convirtió en una madre bella, comprensiva, abnegada, de sus 6 hijos,  la última nació cuando Elisa era una mujer mayor.
Joel recuerda que su madre “era muy tolerante, jugaba con nosotros, nos platicaba su vida y la de la familia, le gustaba escribir desde pequeña, pero en los cambios dejaba sus cuadernos con sus textos por más que los quería conservar. Ganó varios concursos literarios promovidos por el DIF Estatal, le regalaban libros y una vez fue invitada a un viaje cultural a la Hacienda El Lencero. Era una narradora natural, todo lo contaba con mucha gracia, buscando los rasgos positivos de las personas y sucesos, dice.

Sobre la publicación de sus historias en este espacio, Joel afirma que “Como yo escribía en el suplemento primero, durante 18 años, ella se emocionaba, estaba al tanto, yo le decía que publicara sus cuentos, que le inspiraban sus nietos en sus diferentes etapas, un día me dijo que sí, cuando apareció Kaniwá le gustó mucho, le recordé que ya había aceptado publicar, y comenzó a publicar en marzo de 2016”.