martes, 19 de septiembre de 2017

VIDEOS CISMO EN MEXICO 7.I RICTER EPICENTRO PUEBLA

7.1 preliminar SSN
Martes 19 09 2017 13:14 Hrs. Cd. de México.
M.A. Mancera jefe de gob reporta daños en "20 o más edificios"
destacó fugas de gas.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Una de las claves para una vida feliz es ser una persona generosa.



POR · 13 SEPTIEMBRE, 2017


Sólo decidir ser generoso podría aumentar el estado de ánimo.

Seamos honestos por un momento. Probablemente estarías encantado de tener un millón de dólares en el banco. El dinero no puede comprar la felicidad, como dice el refrán, pero lo que haces con tu dinero (así como el tiempo y los talentos, por lo demás) podría tener mucho que ver con tu calidad de vida. Claro, hacer algo agradable para alguien se siente bien, pero un estudio reciente sugiere que la generosidad tiene un efecto biológico positivo en el cerebro, puede que seas más feliz.
 
 
 
Para el estudio, publicado en Nature Communications, investigadores de la Universidad de Zurich en Suiza dijeron a 50 personas que recibirían $ 100 durante unas pocas semanas. El equipo pidió que 25 de las personas utilizaran el dinero sólo en sí mismos, y a los otros 25 participantes pidió que gastaran el dinero en alguien que conocían.
 
Los investigadores querían saber: ¿La simple promesa de gastar el dinero en alguien más sería suficiente para hacer que la gente sea más feliz?


¿Qué sucede cuando buscamos el bien de los demás?

Antes de entregar el primer lote de dinero en efectivo, los investigadores trajeron a los del grupo donante al laboratorio y les pidieron que pensaran en un amigo al que les gustaría dar un regalo y en cuánto gastarían hipotéticamente. Luego, los participantes fueron sometidos a exploraciones de resonancia magnética funcional para que los investigadores pudieran medir la actividad en 3 regiones del cerebro asociadas con el comportamiento social, la generosidad, la felicidad y la toma de decisiones.

Aquellos que se habían comprometido a gastar el dinero en otras personas eran más propensos a tomar decisiones generosas a lo largo de la duración del experimento, en comparación con aquellos que se habían comprometido a gastar el dinero en sí mismos.

El grupo mostró más interacción entre las partes del cerebro asociadas con el altruismo y la felicidad , y los participantes expresaron niveles más altos de felicidad después de que el estudio terminó.
 
Además, no importaba cuán generosas fueran las personas. Incluso regalar una pequeña cantidad de dinero en efectivo afectó la felicidad de los participantes de la misma manera.

El autor principal Philippe Tobler, profesor asociado de neuroeconomía y neurociencia social, dijo:

“Al menos en nuestro estudio, la cantidad gastada no importaba. Vale la pena tener en cuenta que incluso las pequeñas cosas tienen un efecto beneficioso – como traer café a los compañeros de la oficina de la mañana “.
Y añadió:

“No necesitas convertirte en un mártir sacrificado para sentirte más feliz. Basta ser un poco más generoso.”

“Todavía hay algunas preguntas abiertas, tales como: ¿Se puede capacitar y fortalecer la comunicación entre estas regiones cerebrales? ¿Si es así, cómo? Y, ¿el efecto dura cuando se usa deliberadamente, es decir, si una persona sólo se comporta generosamente para sentirse más feliz? ”

Ser generoso te hace un poco más feliz

Estudios anteriores han demostrado que las personas mayores que son generosas tienden a estar en mejor forma física. Algunas investigaciones han sugerido incluso que gastar dinero en otras personas es tan eficaz como la medicación o el ejercicio para bajar la presión arterial .

Así que la próxima vez que tengas ganas de tratarte, considera tratar a alguien más. Puede que te sientas aún mejor.

La sensación de buscar el bien del prójimo es más gratificante que cualquier medicina convencional.

Fuente: News US
 
tomado de:
 
Salud Genial
 
 

VIDEOS DEL TERREMOTO MEXICO 2017 EPICENTRO EN CHIAPAS.

 
 
 
 

lunes, 28 de agosto de 2017

Lo primero es lo primero.

Por Joel García Cobos.

En este mundo hay  tristeza, soledad, dolor y enfermedad, no podemos ser felices o al menos por un buen periodo, nos sentimos vacíos, frustrados, confusos. Vamos de un lugar a otro buscando la anhelada felicidad, pero pareciera que cada vez está más lejos, después de un recorrido largo y retorcido en que nos lastimarnos y lastimamos a las personas cercanas,  seguimos igual o peor, nuestra desesperación se torna en amargura o indiferencia.

En la Biblia encontramos claros ejemplos de esta continua búsqueda. En una de sus famosas parábolas, (1)  Jesucristo describe a un joven con ansias de vivir, estaba cansado del hogar, de las faenas comunes, cansado de las reglas de conducta y costumbres de su ciudad, quería salir al mundo, a los deleites y placeres, conocer gente, lugares, otras formas de ser.

Entonces, tuvo una idea que le pareció la solución: Habló con su padre y le solicitó su herencia. El Padre lo amaba, era un hombre  consecuente e hizo lo que su hijo le indicó. El muchacho cumplió su sueño, se fue a un lugar distante y rompió con su monótono pasado. La narración señala que malgastó su dinero en todo lo que él quiso, y ya cuando se le acabaron los recursos y seguramente “sus amistades”, se le complicó más la situación al padecer la escasez de alimento de esa provincia. Esta crisis lo sorprendió ya sin nada, tuvo hambre, pedía los desechos que comían los puercos y nadie se los daba, entonces recapacitó y volvió todo arruinado al hogar, donde el Padre lo restauró.

Esto pareciera ser un cuento con un final feliz, un tonto, flojo, parásito, un bueno para nada, que no valoró lo que tenía y por lo mismo, no hizo una buena elección en su proyecto de vida. Pero esto tiene mucha actualidad,  cuántos millones de personas hay así, jóvenes pegados al Facebook haciéndole al cuento que estudian, pero que en realidad utilizan el internet solo como un medio para buscar sus fantasías, malgastando recursos y condenándose  a futuras penurias y frustraciones. 

Pero veamos ahora el reverso de la moneda. Un personaje real que todos hemos escuchado alguna vez: Salomón, el hombre más sabio de todos los tiempos. (2) Joven, importante, rico, con un futuro brillante, como hijo de rey naturalmente ascendió al trono, aquí tuvo la oportunidad de edificar formidables ciudades, suntuosos palacios; impulsó la agricultura, la ganadería, la flota marina de su nación; tuvo cuanto quiso, placer, riqueza, honra; escribió libros: Iban caravanas de otros países a verlo, a escucharlo.

El ímpetu de su increíble vida lo explica con pocas pero significativas palabras: “No le negué nada a mi vista; acumulé oro como si fueran simples piedras.” Tuvo cientos de mujeres hermosas, lujos, excesos de todos, y también con sus propias palabras explica el vacío que al final de su vida sentía: “Vanidad de vanidades todo es vanidad; La vida es como un vapor; ¿Qué provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del sol?”

El rey Salomón concluye en el libro bíblico de Eclesiastés su alocución con dos recomendaciones: 1) Acuérdate de Dios desde tu juventud, sírvele antes que llegues a los días malos. 2) Ten respeto a Dios y obedécelo.

No sé con quién te identificas, si con el hijo pródigo o con el rey Salomón, pero pobres o ricos, buscamos en esta vida algo, un motivo de existencia,  Facebook está saturado de personas que buscan a lo lejos la atención que no están dispuestos a dar a los que están junto a ellos. Es una búsqueda ciega y sin sentido, no estamos dispuestos a analizarnos con sinceridad, y mucho menos aplicar una frase  tan sencilla como  monumental de Jesucristo que le llaman la regla de oro: “Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos.” 

Buscamos en todas partes, pero pareciera que el bosque no nos permite ver lo que está ante nuestros ojos: DIOS.


Referencias:
(1)     Lucas 15: 11 al 32.
(2)     Eclesiastés 12: 1 y 13.
(3)     Lucas 6: 31


Fotografías de Charly Daza, publicadas en su Facebook